De repente dos años de noviciado parecieron un día. Familia, amigos y hermanos jesuitas nos acompañaron el pasado sábado 14 de septiembre de 2019 a la celebración eucarística por la cual consagramos nuestra vida, de manera perpetua, a Dios.

El ritmo de ese día estuvo tocado por un tinte de recogimiento, donde revisamos el paso de Dios por nuestra vida y en especial los dos años de noviciado, así como por una profunda gratitud con Dios por el don de nuestra vocación.

Nuestro agradecimiento y amor se extendió al igual a nuestras familias que, en este momento de tanta importancia, no dudó en acompañarnos, haciendo incluso grandes esfuerzos para trasladarse hasta Caracas.

La Eucaristía terminó con el fraterno recibiendo que los jesuitas celebrantes nos dieron a los votantes, donde sin duda nos sentimos abrazados no solo por los 24 co-celebrantes, sino por la Provincia entera. Con gran ánimo y alegría seguiremos nuestro camino de configurarnos con Jesús confiándonos en las oraciones de todos con quienes compartiremos este camino.

Alfredo Reyes S.J.

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