Del 26 al 28 de enero de 2024 nuestra comunidad del filosofado Ignacio Ellacuría fue a la Abadía Benedictina San José en Güigüe, estado Carabobo. Desde ese lugar propicio para la oración y el silencio, pudimos disponernos para la renovación devocional de nuestros votos. En el presente Triduo, nos estuvo acompañando el P. Johnny Veramendi, S.J. quien nos invitó a vivir estos días de reflexión desde la escucha y desde el voto de obediencia, de allí nos propuso orar con un material del P. Adolfo Nicolás, S.J. sobre las distracciones propias de nuestra misión.

Y ante tales distracciones, es preciso recordar una de las reglas de la Compañía de Jesús que nos la presentaba el P. Johnny, S.J. en uno de los materiales propuestos para la oración: “todos, oyendo la señal de la campana a las horas señaladas, acudan a lo que son llamados luego, dejando la letra comenzada”. Sin duda que fueron días para agradecer esas “campanas” que nos ayudan a recordar el sentido de nuestra etapa de estudio, incluso el propio Triduo de Renovación representó una de esas campanas que nos une como comunidad en la oración, en torno a la conversación espiritual. Todas esas campanas que incluyen rostros, experiencias y nombres, sin duda que nos recuerdan que la más importante “letra comenzada” es aquella que iniciamos producto de nuestra relación personal con Dios que nos invitó a comprometernos en pobreza, castidad y obediencia. Hoy años después de esa primera llamada, la “letra comenzada” es lo que en palabras del P. Pedro Arrupe, S.J. dice: “¿qué nos saca de la cama cada mañana?, lo que hacemos con nuestros atardeceres, lo que leemos y lo que conocemos”.

Así mismo, el día domingo 28 de enero de 2024 antes de tener nuestra Eucaristía de renovación de votos, tuvimos una mañana de desierto a la luz de la lectura del llamado de Samuel (1 Samuel 3,1-19) y con esa oración pudimos “visitar” ese primer momento donde Dios se nos comunicó y nosotros respondimos, fue sin duda una mañana y unos días para “dejar correr el afecto, reflexionar y sacar provecho”. En este sentido, les pedimos que nos puedan seguir acompañando con la oración para que Dios nos regale la gracia de llevar a buen término “la letra comenzada”: junto a Él, junto a los suyos y en compañía.

S. Israel David Velásquez, S.J.