En la Parroquia San Ignacio de Maturín todos los años se realizan dos actividades representativas, las misas de aguinaldo y las posadas. La Parroquia está conformada por 6 comunidades, en cada una hay un coordinador, un equipo, encargados de la pastoral social – juvenil, y de mantenimiento, siendo la Parroquia descentralizada y laical.

Durante las Posadas algunas comunidades solían ir a la Iglesia San Ignacio para escenificar de esa manera la unión entre todos, pero este año por el contexto país no se pudo realizar, ahora cada comunidad hace las celebraciones de aguinaldos por separado.

En algunas celebraciones de aguinaldos está el sacerdote, pero en las mayorías no está, en cambio hay un celebrador que celebra la Palabra y reparte la Comunión. Cada día una pequeña Comunidad de Base es la que dirige la celebración, y así son los 9 días desde el 16 al 24 de diciembre. Estas comunidades cuentan con un solo sacerdote, lo que dificulta poder estar en estos seis lugares.

La situación social es deprimente, el derecho que tienen las personas a movilizarse de un lugar a otro aquí no lo tienen por la falta de gasolina, tampoco tienen gas y utilizan leña para cocinar. Nosotros tenemos en la Parroquia un árbol de mango que se cayó y las personas vienen a llevarse las ramas para utilizarlo como leña.

De las personas que gobiernan el país no esperamos nada, han demostrado no ser capaces de llevar adelante un país, lo han destrozado prácticamente.

Para nosotros esto que estamos viviendo es lo que pasó el Hijo de Dios, Él se encarnó en nuestra realidad. Debemos ser una comunidad cristiana encarnada para llevar la salvación a esa realidad en la medida en que se puede. No es una comunidad aislada del mundo, es una comunidad metida en los problemas de la gente de manera organizada para ayudar a otros.

Ser de alguna manera como comunidad cristiana presencia salvadora en esa realidad, fortalece la presencia de Dios con nosotros, que Dios es el Emmanuel que camina con nosotros, y es un Emmanuel que tiene otro nombre “Jesús”, y esa palabra significa Salvador, es decir que estamos salvando, dando vida a la comunidad. Que seamos una comunidad metida dentro de donde vivimos para dar vida.

Desde hace más de un año hay comunidades en donde cada familia aporta algún alimento, y aquí desde la comunidad también se ayuda, cocinándose todos los sábados un sancocho a leña para casi 100 personas y así otorgarles un plato de comida. El próximo sábado se entregará un plato navideño.

Esperamos en esta navidad que el Señor nos inspire para trabajar en un proyecto de la mano con Cáritas que consiste en apoyar la alimentación en los sectores en donde hay niños desnutridos de 0-5 años. En enero se va a iniciar en cuatro sectores diferentes, aunque ya se han iniciado en dos de estos sectores que cuentan con el apoyo de Caritas, pero por el problema de la gasolina se dificulta la movilidad.

En estos momentos la figura de José Gregorio Hernández es muy importante en la comunidad, es ver la vida de José Gregorio y contextualizarla en nuestro momento para ver qué nos dice a nosotros, ayudándonos a vivir y pensar en Venezuela.

Una de Las cosas que nos enseña la navidad y que se espera, es que podemos abordar la navidad como lo hace el Hijo de Dios, encarnándose dentro de la realidad del país, con una actitud de estar siempre dialogando con el Padre, en actitud de oración, la búsqueda de la voluntad de Dios. Qué es lo que Dios quiere en cada momento de nuestra vida a nivel personal y nivel comunitario, hacia dónde nos mueve, eso siempre es importante.

No debemos desanimarnos, cuando se cae en cuenta de que uno es fruto de lo que otros hicieron antes y nosotros recibimos lo cosechado, lo importante es sembrar semillas de lo que va a venir, de la utopía. Lo que hagamos es la dirección de la utopía del reino, sembrar semillas de justicia, de hermandad, de solidaridad. En esta navidad se debe fortalecer eso, que salgamos con esa ilusión de seguir a Jesús, que es Emmanuel y que es el Salvador.

Entre la situación de pandemia y la situación del país las personas se deprimen, pero tenemos que luchar para no decaer, debemos sembrar, debemos estar trabajando en pequeñas cosas, no podemos estar con los brazos cruzados. Ayudan mucho los EE.EE. en la vida corriente, que se ha ido llevando con un grupo grande, pero debido a la pandemia se tuvo que reducir y terminaron en 15 personas, el año anterior terminaron cincuenta. La espiritualidad es fundamental en nuestra vida, es el modelo de Jesús, ayudándonos a discernir entre lo que es bueno y lo que es malo.

Debemos ser personas que confían en Dios, que está constantemente con nosotros, y que a pesar de las dificultades van trabajando, haciendo camino de aquello que esperan, con pequeños hechos concretos y celebrando los logros que se hagan.

Schirley Echenique

Comunicaciones Curia