Insertada en las profundidades de la Caracas sub-urbana, en lo más alto de la parroquia civil La Vega, al sur oeste de la ciudad, se encuentra la parroquia eclesiástica SAH y JGH. Marcada por el carisma de sus santos patrones, en una Venezuela herida por una crisis sistémica de derechos humanos y una emergencia humanitaria compleja, la comunidad eclesial (SAH y JGH) ha asumido como misión, desde la perspectiva Fe y Justicia, afrontar el desafío de la superación de la pobreza y la crisis de derechos humanos. Su modo de proceder, acorde con los énfasis del Papa Francisco y las Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús (PAU) es la encarnación, expresada en la Sinodalidad o cultura democrática y la misión para transformar las situaciones de adversidad que amenazan la vida y la convivencia. Por su impronta ignaciana el acompañamiento espiritual personal y comunitario –a la luz de la Palabra de Dios- es clave para transformar la mirada interior sobre las cosas y no perder la esperanza, en medio de la adversidad, de “ver nuevas todas las cosas en Cristo”.

Organizativamente, siguiendo la imagen evangélica de “las redes” y “la navegación”, hoy tan de moda por la incidencia de la internet en el mundo globalizado, entendemos nuestra Parroquia como una coordinación de redes al servicio de la fe, la vida y la justicia.

Geográficamente hemos dividido la Parroquia en 16 sectores con la visión de ir caminando en cada lugar a la constitución de pequeñas comunidades que en sus respectivos espacios sean fermento en la masa y, actúen en nombre de Jesús, como signo de una fe comprometida con la justicia y los derechos humanos. Cada pequeña comunidad está llamada a responder a los desafíos de su contexto, sin perder el sentido de unidad, entendiendo la Parroquia como “Unidad en la diversidad”. Hasta el momento hemos llegado a 10 sectores, y, los procesos son diferenciados entre unos y otros.

Transversalmente se han ido estableciendo redes que afrontan, desde la fe, cada una un derecho humano respectivo y, cada red es apoyada por aliados externos, que nos apoyan en estos procesos. Hasta el momento las redes son: 1) la red educativa San Alberto Hurtado por el derecho al acceso a la educación y por el derecho a una educación de calidad; 2) la red cultural y deportiva con el Centro de Formación integral SAH que agrupa diversas escuelas deportivas (futbol sala, baloncesto, kikimbol, Karate, teatro, danza, música) y tienen como énfasis el derecho a la creación, higiene mental e integración familiar; 3) la red de salud JGH con un consultorio médico y promotores en los distintos sectores por el derecho al acceso a la salud; 4) la red Comedores comunitarios de Alimenta la Solidaridad y, la red de comedores escolares por el derecho a la alimentación; 5) La red de reconciliación para acompañar procesos de sanación y restablecimiento de la confianza por el derecho a una vida sana, sin violencia; 6) La red de  monitoreo de servicios públicos por el acceso a condiciones de vida digna ante el colapso de los servicios; 7) El movimiento juvenil Renacer, aún incipiente,  que busca ser una red de jóvenes con acción social al servicio de la comunidad y en sinergia con las distintas redes; 8) la red de formación en derechos humanos civiles y políticos con el objetivo de crear en las distintas redes la perspectiva de derechos humanos y tener en cada comunidad personas que sean capaces de prestar los primeros auxilios y orientar  ante los atropellos por parte de las Fuerzas Públicas; 9) Red de promotores humanitarios con antena en los distintos sectores para identificar los casos de alta vulnerabilidad  para que, en las diversas jornadas humanitarias, se puedan acompañar a estas familias; 10) Y, finalmente, tenemos en perspectiva la creación de la red de comunidades infantiles con su respectiva  defensoría  para la promoción de la fe y la defensa de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes.

Cada uno de estos procesos tiene sus aliados externos, sin nuestros aliados sería imposible fortalecer estos procesos al servicio de la vida. Agradecemos grandemente la presencia y apoyo de Fe y Alegría, Servicio Jesuita a Refugiados, Proyección a la Comunidad de La UCAB, al Centro Gumilla, Movimiento Huellas, Alimenta la Solidaridad, Dividendo Voluntario para la Comunidad, entre otros. También, a personas particulares que dentro y fuera del país, acompañan nuestra misión con sus oraciones y solidaridad económica para hacer posible este sueño de “vencer el mal a fuerza de bien” y, ser como San Alberto Hurtado “Un fuego que enciende otros fuegos”.

Alfredo Infante, S.J.