Desde febrero de 2019 se dio inicio a una serie de encuentros entre algunos integrantes de las obras de la Provincia de Venezuela en la región, intentando de esta manera responder a la necesidad de formación en Espiritualidad Ignaciana, como acuerdo entre las obras que comparten una misma inspiración y que tienen una misión común.

Testimonio de la experiencia vivida por Melba Alcalá, miembro de IRFA

La aventura de prepararme para el retiro, fue recorrer un camino para vivir la experiencia de los tres días en Nekuima, sitio mágico y único, que con su naturaleza me ayudó a parar mi acostumbrada carrera del día a día. Me dispuse a estar en contacto conmigo, a mirarme desde la mirada que Dios da a mi vida.

El Padre Arturo Peraza, con su sencillez y cercanía, nos acompañó con las lecturas y nos invitó a conectarnos con la serenidad para profundizar en la Palabra de Dios. Esto me sirvió como oxígeno para retomar fuerzas y seguir el camino.

Cada día se nos presentaron diferentes lecturas. La que más me marcó fue la de la samaritana: Ella, mujer, se encontró con un hombre, Jesús. Desde ese encuentro me metí en el lugar, personajes y dibujé mi pozo para sacar agua, fortaleza y frescura.

Fue ver mi vida, realidades y debilidades. Descubrir que todo lo que brota tengo que ofrecerlo como don de Dios.  Dar, darme con generosidad, más y mejor…en mi casa y oficina, en la cotidianidad. Ponerme en oración y decir al señor: aquí estoy a tu puerta, luchando con mis fantasmas y miedos, pero siempre en tus manos para ver la verdad. Es confiar en Jesús y tener fe en Él.

Fue buscar y sentir la misericordia de Dios y su ternura que me acompaña. Fue reconocer los aspectos negativos que me bloquean. Sentí a Jesús como el Maestro que pregunta, propone, sugiere, afirma y me valora. Deseo mantener mi expectativa ante el don de Dios y lo que representa en mi vida.

Javier Contreras S.J.

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