Quiénes somos los Jesuitas

Los jesuitas somos los miembros de la orden religiosa conocida como Compañía de Jesús, fundada oficialmente en Roma (27.9.1540) por la aprobación del Papa Paulo III; pero el movimiento había tenido su inicio en la Sorbona de París (la universidad más prestigiosa del momento en el mundo), bajo el liderazgo de Íñigo López de Loyola (ocho años después empezó a cambiar su nombre de Íñigo por el de Ignacio).

Llegado Ignacio a Paris, sus primeros compañeros de habitación fueron el navarro Francisco de Javier y el saboyano Pedro Fabro, ambos con 23 años de edad: ¡hoy los tres, canonizados como santos por la Iglesia…!

Ignacio no podía sino trasmitir su profunda experiencia interior, sistematizada en sus Ejercicios Espirituales. Pronto se le unieron seis jóvenes más. En la fiesta de la Asunción (15.8.34), los siete hicieron voto de pobreza, de castidad y de ir a Tierra Santa para dedicarse a salvar almas. Poco después,  se les unieron tres más: ya eran diez los primeros compañeros.

El control del Mediterráneo por los turcos les hacía imposible viajar a las tierras de Jesús de Nazaret, de quien se proclamaban compañeros. Caminaron toda Europa y se pusieron en Roma a disposición del Papa Paulo III. Por la bula Regimini militantis Ecclesiae (27.9.1540) se constituían en Compañía de Jesús.

Ignacio es elegido por sus compañeros como Superior General (8.4.1541). Las Constituciones que escribió (1547-50) expresan la institucionalización del movimiento iniciado en París.

Muere el 31 de julio de 1956. A su muerte, la Compañía contaba con alrededor de mil miembros en más de cien casas, en su mayoría colegios y casas de formación. Además de en varios países de Europa (Portugal, España, Francia, Alemania, Italia…), estaba ya presente en África (Etiopía), en Asia (La India y el Japón) y en América Latina (Brasil).

Podemos afirmar que el crecimiento y expansión de la Compañía en los siguientes dos siglos fue un verdadero fenómeno social que incidió notablemente, en primer lugar, en la Iglesia; pero también en el mundo de la cultura e, incluso, en el mundo de la política. Podemos englobar su acción apostólica en los campos de espiritualidad y pastoral, de educación y de misiones. Tal vez es comprensible que se hayan generado alrededor de los jesuitas tanto una leyenda dorada como la leyenda negra.

Entre 1959 y 1967, los jesuitas fueron expulsados de sus países por las Cortes Borbónicas de Portugal, Francia y España (en Venezuela, nos afectó notable­mente la expulsión de España por Carlos III, 1967). Esas Cortes lograron en 1973 que el Papa Clemente XIV suprimiera la Compañía. El papa Pío VII la restauró en 1814, y volvió a crecer con fuerza.

Ante la pregunta de quienes somos los jesuitas, a los actuales seguidores de ese camino nos gusta responder con las palabras de la Congregación General 32 (1972): somos pecadores, y sin embargo llamados a ser compañeros de Jesús.

Jerónimo Nadal, uno de los primeros compañeros de Ignacio, decía que nuestra casa es el mundo. El año 2017 somos  más de 16.000 jesuitas en 122 países. El Superior General de todos los jesuitas es nuestro compañero caraqueño Arturo Sosa Abascal.

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