Una pregunta tan sencilla a simple vista, pero que muy pocas personas saben responder con sinceridad y valor. El día 26 de octubre de 2019 los estudiantes de 4to. año de Educación Media General del Colegio Loyola Gumilla, Promoción 53, estuvimos haciendo una jornada social en nuestro colegio. La idea fue brindar un cariñito a nuestra segunda casa; para ello, se crearon varias comisiones de limpieza: depósitos, laboratorios, entrada del colegio, áreas verdes. También creamos tres comisiones un poco diferentes, de cara a actividades futuras: comunicaciones, música y arte.

En mi caso, yo estuve en comunicaciones. Pasé observando el trabajo de cada una de las comisiones. Me sorprendí al ver a cada compañero trabajando con tanto valor y esfuerzo. Cada uno de mis compañeros, estoy segura, sintieron lo que es ser Ignaciano, no en líneas sino en acciones ¿Por qué?  por la simple razón que un Ignaciano ayuda a los demás, sin necesidad de recibir mérito alguno o algo a cambio por eso; es decir, ayuda porque le sale del corazón hacer el bien. Muchas personas dirán: “para qué voy a hacer eso, si no recibiré nada a cambio”.

La frase con que cerré el párrafo anterior, hoy la escucho con frecuencia. Tenemos que ser ejemplo para el cambio. Cuando surja una actividad de cualquier tipo, ya sea en el colegio o en otro lugar, que todos digamos con entusiasmo: “quiero ayudar”, “yo voy”, y todos colaboremos con un solo propósito, hacer el bien, es decir, ser un Ignaciano, ser un Loyola Valiente. Durante la jornada de hoy, llamada ESPIRITU IGNACIANO 53, fue muy lindo ver cómo tantas personas trabajaban en conjunto con un mismo propósito. Fue una experiencia hermosa, lo digo por experiencia propia. El día 26 de octubre del 2019, sentí el verdadero valor de ser Ignaciano. Lo de hoy, quedó en el corazón y será un recuerdo para toda la vida.

Samantha Tumajan
4to. año Colegio Loyola Gumilla, Puerto Ordaz
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