En Huellas pensamos diferente y desde perspectivas diversas la situación del país. Porque al estar en continua relación con la vida, palabras y gestos infantiles y juveniles hemos comprendido que la crisis se afronta con osadía.

¿Afrontar la crisis desde la óptica infantil y juvenil? Sí, porque la posición existencial de niños y jóvenes nos desubica de nuestras precomprensiones adultocéntricas enseñándonos a mirar la vida como posibilidad de alegría, relación interpersonal significativa, acciones absurdas y oportunidad para imaginar continuamente.

Los testimonios de los 322 jóvenes que participaron en el Campamento Nacional Huellas Verdes, con edades comprendidas entre 14 y 16 años (262 jóvenes de Huellas Verdes), y en el Campamento Misión Trabajo Productivo para jóvenes universitarios (61 jóvenes de Huellas Doradas I), expresaron la necesidad de seguir viviendo experiencias de disfrute, sonrisa y gozo, en campo abierto, en contra del aislamiento que nos encierra en un exceso de seriedad e introspección. Aislamiento justificado por las dificultades de movilidad en un país con sistema de transporte deteriorado y encarecido, pero el absurdo conduce a actuar en otro sentido a la parálisis.

Con los 322 jóvenes que participaron en los campamentos aprendimos que en la crisis se trata de jugar y reír junto a otros, en interacción con los demás, al lado de gente de buena voluntad que inspira confianza y cercanía porque viven desde la “ética del hermano”, respetando los límites morales de toda relación humana. Cuán bella y espléndida es la espontaneidad vital cuando cada persona se siente en un lugar seguro, cariñoso y sano.

En esos campamentos de ciudadanía juvenil, tanto en Caracas, el Campamento Huellas Verdes del 2 al 7 de agosto, como en Barquisimeto, el Campamento para Huellas Doradas I, del 3 al 9 de agosto, estuvimos incentivando a los participantes a construir sueños personales, familiares y de país, opuestos a los ideales acríticos que se proyectan en situación de crisis. Porque apostamos por el país, cultivamos el arraigo y la venezolanidad crítica que mueve a los jóvenes al compromiso social, político y ecológico, en pro de construir calidad de vida para todos a partir del emprendimiento social y económico e intervenciones locales acompañadas por adultos.  Gracias a todas aquellas personas, grupos, organizaciones, que nos apoyaron con esas experiencias juveniles, en especial al Colegio San Ignacio de Loyola, a Fe y Alegría y la Cooperativa Cecosesola.

Comunicaciones Huellas
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