Manuel Pernaut Ardanaz nació el veintiuno de julio de 1917 en Tafalla, Navarra, España. Sus padres fueron Antonio y María, tuvo dos hermanos, una familia con mucha fe.

Gracias a esto desde muy joven sintió la vocación por el Señor, lo que lo llevó más adelante a tomar la decisión de ingresar a la Compañía de Jesús.

Cursó la primaria en su lugar de origen, de 1920 hasta 1928. Luego estudió cinco años en la Escuela Apostólica de Javier, de 1928 hasta 1932.

Al terminar ingresó al Noviciado de Tournai de la Compañía de Jesús, en Bélgica, el dos de septiembre de 1933 a los dieciséis años de edad.

Culminado el noviciado, inició la etapa del Juniorado en Tournai desde 1935 hasta 1938. Terminado el destierro de los Jesuitas de España, comenzó la Filosofía en Oña, Burgos, donde obtuvo la licenciatura en 1942.

Para la etapa de magisterio, en el primer año, permaneció en Oña como Profesor Inspector, docente de matemáticas, geografía, historia y castellano en el año escolar de 1942-1943. Los dos años siguientes fue destinado al Colegio de Nuestra Señora de Begoña, en Indauchu, Bilbao, desempeñándose como docente de matemáticas y ciencias naturales.

Terminada la etapa del Magisterio, fue a Oña en 1945 para su formación teológica hasta 1948. En el tercer año de Teología, fue ordenado sacerdote el treinta de julio de 1948 por Monseñor Jesús Mérida Pérez, Obispo de Asturias.

Completó los estudios de Teología haciendo el cuarto año en Eegenhoven, Lovaina, Bélgica, en 1949. Al año siguiente estudió Sociología en Lovaina.

El P. Manuel Pernaut Ardanaz, S.J. realizó la Tercera Probación en Austria, 1950-1951. Y al año siguiente emitió los Últimos Votos en Lovaina, el dos de febrero de 1952.

Estudió Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Lovaina, Bélgica, desde 1951 hasta 1954 cuando obtuvo su titulación. Terminado sus estudios en ciencias económicas, fue destinado a la Viceprovincia de Venezuela juntamente con otros jesuitas para fortalecer el claustro docente de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), que pocos años antes había sido encomendada por la Conferencia Episcopal a la Compañía de Jesús. Su llegada a Venezuela se produjo el siete de marzo de 1955.

Durante sus primeros años vivió en la comunidad de la Universidad Católica Andrés Bellos (UCAB), desempeñándose como Director de la Facultad de Economía, docente de Teoría Económica y Matemáticas, también preparó grado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), y fue Capellán del Colegio La Salle, de 1955 hasta 1959. En 1960 todavía se seguía desempeñando como Director de la Facultad de Economía y capellán de La Salle, sumando a sus labores ser profesor de Historia de la Economía en 5to año y docente en Teoría Económica en 1ero y 2do año de la Facultad de Economía en la UCV.

Desde su llegada se consagró genuinamente a la labor intelectual en un medio estremecido por los problemas sociales y políticos. Para él la economía era el medio que le permitía expresar sus emociones más cálidas.

Dios lo dotó con una inteligencia poco común y con un corazón de niño. Le golpeaba la indiferencia de los que no eran capaces de decirle una pequeña palabra de felicitación o aliento por sus artículos o intervenciones televisivas que preparaba con tanta meticulosidad.

Luego, en 1963 fue a New Haven, USA, a la Universidad de Yale para hacer un postgrado en Economía.

A su regreso a Venezuela en 1965, se desempeñó como Director del Instituto de Investigaciones Económicas, enseñó Historia de Doctrinas y Sistemas Económicos en la UCAB, y Teoría Económica en la Universidad Central de Venezuela. Además de colaborar con el Instituto de Investigaciones Económicas hasta 1976.

Las cátedras más importantes que dio fueron las de Teoría Económica, Doctrinas y Sistemas Económicos, y Política Monetaria. Era miembro de la Facultad de Economía de la Universidad Central y del Consejo Nacional de Economía. Sus escritos más notables fueron: `Teoría Económica´, ´Diez años de Desarrollo Económico y Social en Venezuela´ y la serie de folletos de la Colección Samán.

Durante sus últimos años se trasladó semanalmente a la Universidad de Carabobo para enseñar Teoría Monetaria.

A medida que fue avanzando en edad, fue haciéndose un economista mucho más comprometido con la realidad.

El P. Pernaut, S.J. se empeñaba en que se conociera la realidad nacional, esto hizo de él un aguerrido espíritu periodístico que captaba las incidencias de la vida económica nacional e internacional. Le dolían las profundas diferencias de fortunas y sueldos, y sobre todo la abismal desigualdad del ingreso nacional. Polemizó en los diarios e intervino en la televisión y en los foros.

Su amor a Dios, su identidad sacerdotal y su sentido de pertenencia a la Compañía eran el eje de su existencia. Un hombre de honda piedad, que se acogía al rezo del rosario sin importar que estuviera agotado.

En medio de las festividades navideñas, el treinta de diciembre de 1976 viajó a La Victoria para repartir unos “mercaditos”, y al regresar tuvo el fatal accidente cuando chocó contra un puente.

El P. Manuel Pernaut Ardanaz, S.J., tenía cincuenta y nueve años de edad y cuarenta y tres años de Compañía.

Su funeral fue en la UCAB oficiado por Monseñor José Alí Lebrún. También asistieron personalidades como Rómulo Betancourt que lo tenía en gran estima.

El P. Rafael Baquedano, S.J. en un escrito lo describe: “El P. Pernaut, S.J. fue un extraordinario pedagogo. Era un brillante expositor de claridad y orden impecables (…) Como profesor universitario tenía una auténtica obsesión por `servir de ayuda eficaz a sus alumnos´. Hacía el máximo esfuerzo, como él mismo reiteraba, `por poner los conceptos y problemas al alcance de cualquier fortuna intelectual”.

Poseía una inmensa fe en la juventud y en la continua capacitación académica.

El P. Gustavo Sucre, S.J., su compañero de muchos años, escribió: “Siempre resurgía en él su profundo amor a Dios, una estima insospechable e insobornable por su sacerdocio (…); y un gran sentido de pertenencia a la Compañía de Jesús, que conservó hasta el último momento”.

Fue un hombre inteligente y dedicado que supo vivir el amor de Dios en la vida cotidiana, y estaba plenamente convencido de su vocación.

Damos gracias a Dios por la vida y obra del P. Manuel Pernaut Ardanaz, S.J., y pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Schirley Echenique

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