El P. Juan Díez-Venero, S.J., fue un religioso verdaderamente espiritual, lleno de piedad y devoción. Siempre amable y caritativo con todos, inspiraba respeto y confianza a quienes lo trataban.

Juan Díez-Venero nació el 24 de mayo de 1869 en Burgos, España. Respondió al llamado a la vida sacerdotal desde muy temprana edad y se formó como sacerdote diocesano en el seminario de su ciudad natal. Recibió el presbiterado en 1892 de manos de Monseñor Manuel Gómez Salazar, Arzobispo de Burgos.

El 14 de junio de 1912, con 43 años de edad, ingresó en la Compañía de Jesús en Loyola. Después de culminar su noviciado reforzó sus estudios en filosofía y teología como oyente en Oña. En 1917 fue destinado junto con el segundo grupo de jesuitas que vino a Venezuela para formar parte de la comunidad del para ese entonces Seminario Metropolitano, que en 1926 pasó a ser el Seminario Interdiocesano de Caracas.

A partir de 1918 colabora pastoralmente en la Catedral de Caracas. Emitió los Últimos Votos el 15 de agosto de 1923. Por más de veinte años trabajó como Profesor de Moral y Derecho Canónico en el Seminario Interdiocesano de Caracas. Además, enseñó Teología Pastoral, Liturgia y Canto Eclesiástico. De igual manera durante muchos años ejerció el cargo de Director Espiritual de los seminaristas. También asumió como Rector del Seminario entre 1922 y 1927.

Fue Vicesuperior de la Residencia del Sagrado Corazón de Jesús en San Cristóbal entre 1944 y 1947. También por varios años fue Padre Espiritual en el Colegio San Ignacio. Poco a poco sus fuerzas disminuyeron; pero sus deseos de seguir sirviendo no. Por último, fue destinado a la Enfermería en el Noviciado de Los Chorros.

A principios de 1950 su salud estaba bastante comprometida, el 08 de febrero de ese año se le administraron los Santos Sacramentos y el 20 de febrero de 1950 falleció. El P. Díez-Venero, S.J. falleció con ochenta años de edad, cincuenta y ocho años como sacerdote y treinta y siete años como jesuita.

Primero tuvo una Misa de Exequias de cuerpo presente en la Capilla del Noviciado de Los Chorros. Luego, el 21 de febrero de 1950 fue trasladado al Seminario Interdiocesano de Caracas para celebrar el funeral al que asistió gran parte del clero nacional, ya que muchos de ellos habían sido sus discípulos.

Sobre su funeral en las Noticias de la Viceprovincia de junio de 1950 se publicó lo siguiente:

“Allí a las seis y media a.m. Monseñor Castillo celebró una Misa Rezada, que oyeron todos los seminaristas. A las ocho y media a.m. comenzó la Vigilia Solemne y la Misa Cantada de tres, por el alma del que fue allí Rector, y tantos años Profesor de Moral y Derecho Canónico.

La capilla del Seminario estaba colmada de selecta y piadosa concurrencia: El Sr. Arzobispo de Caracas, Monseñor Calleri encargado de la Nunciatura, los Señores Obispos de Ortosia y Usula, varios otros Monseñores, Párrocos, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas de distintas Congregaciones, y Fieles.

Monseñor Castillo actuó en el responso final y en el oficio de sepultura. A las diez y media a.m. salía el cortejo fúnebre hacia el cementerio, hasta donde le acompañaron Monseñor Castillo, Monseñor Navarro, Monseñor Pacheco, no pocos Sacerdotes, Religiosos, y NN. Fue un tributo de admiración y cariño a nuestro venerable difunto, no menos que a nuestra querida madre, la Compañía de Jesús”.

Nosotros también damos gracias Dios por la vida y obra del P. Juan Díez-Venero, S.J., pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Curia