El P. Hermann González Oropeza, S.J. nació el 03 de julio de 1922 en Carora, Edo. Lara. Fue el primogénito de los 11 hijos del matrimonio entre Miguel Ángel González y María Sofía Oropeza. En una entrevista para una edición de “El Ucabista” de finales de 1996 comentó: “Mi mamá decía que yo nací prácticamente muerto y que me tuvieron que dar respiración artificial a través de un pedúnculo (tallo) de lechosa. Ante las circunstancias, mi mamá me ofreció a Dios para sacerdote”. Y esta promesa terminó por convertirse en realidad muchas años después. Creció y se formó con profundos valores cristianos.

Su primer encuentro con la Compañía de Jesús fue a los 15 años durante un Congreso Mariano en Carora, esa vez recibieron la visita del P. Narciso Irala, S.J. un jesuita que fue misionero en China. Sobre este primer encuentro en una entrevista para la 1º edición de Revista Jesuitas de Venezuela de 1983 él expresó: “Por lo exótico y desconocido le pedí que quería conversar con él; fue como una confesión de toda mi vida. Se me ocurrió preguntarle al terminar: ¿Crees usted que yo serviría para sacerdote? Lacónicamente, con ese como embrujo chino y oriental contestó: No veo ninguna dificultad… Si Dios te llama… Años después mi personalidad impetuosa me llevó a defender públicamente a los jesuitas, porque otros los atacaban. Me afané en buscar literatura a favor de ellos, lo que hubiera para conocer quiénes eran… Al terminar el bachillerato decidí ser cura”. Casualmente muchos años después hubo un recuentro entre ellos dos; pero en esta ocasión ambos eran jesuitas.

En 1939 entra en el Seminario Interdiocesano de Caracas, y allí comenzó sus estudios de Filosofía para convertirse en futuro sacerdote diocesano. Durante este tiempo surgió en él la “decisión irrevocable de ser jesuita” y el 05 de enero de 1943 ingresó en el Noviciado San José Pignatelli, en Los Chorros. Su Maestro de novicios fue el P. Fernando Bilbao, S.J. Luego fue enviado a Colombia para realizar sus estudios de Humanidades. La Filosofía la realizó en España y en 1948 regresó a Venezuela para cumplir con su etapa de Magisterio dando clases en el Seminario Interdiocesano de Caracas y el Colegio San José de Mérida. En 1951 es enviado a Londres, para realizar sus estudios de Teología en el Heythrop College de Oxon.

En Inglaterra comenzó su primera gran cruzada. Su fuego interno por la historia patria lo llevó junto al P. Pablo Ojer S.J. a emprender una investigación en los Archivos de la Foreign Office del Reino Unido, en sus propias palabras “nos avispamos guapamente” para reunir las pruebas que demostraran la usurpación de 150.000 km² de territorio venezolano por parte de la Guyana Inglesa. Sobre esto en la misma entrevista para la revista Jesuitas de Venezuela comentó: “Nosotros éramos dos jesuitas en una Facultad de Teología. Nos fajamos duro. Conseguimos todo el material de mapas y estudio a la venta pública en los archivos de la Foreign Office, había que fotocopiarlos… Pronto nuestro principal problema fue conseguir financiamiento”. Para poder costear su investigación en un principio acudieron al P. José María Vélaz, S.J. quien con gusto les envió unos primeros cheques. Luego fue necesario acudir al Viceprovincial P. Jenaro Aguirre, que no puso ninguna objeción y ordenó suministrarles todo lo necesario. Incluso les permitió quedarse después de culminar sus estudios de Teología dos años adicionales para que continuaran con su investigación. Microfilmaron todo lo relativo a la política expansionista inglesa en la Guyana Británica. Pidieron apoyo a su compañero el P. Héctor Corro S.J., que se encontraba en los Estados Unidos, para que microfilmara todo lo que hubiera en los archivos norteamericanos sobre el tema y también consiguieron todo lo que había en el Archivo de Indias, en España. Lamentablemente en un principio ni la Embajada de Venezuela en Londres, ni la Cancillería le dieron importancia al asunto de la usurpación.

Fue ordenado en Oxon el 11 de septiembre de 1953 por José Masterson, Obispo de Birmingham. Y debido a su ardua investigación tardó 3 años para poder regresar a Venezuela, y celebrar su primera Misa en 1956 junto a familiares y amigos en Carora. Finalizando la década de los 50 fue detenido por la autoridades por repartir panfletos en contra de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, fue liberado rápidamente y al ser increpado por sus superiores sobre quién lo había autorizado a repartir propaganda contestó: “Dios me autorizó”. Emitió sus Últimos votos el 02 de febrero de 1961 en la UCAB, ante Viceprovincial P. Daniel Baldor, S.J. Su inquietud intelectual se convierte en una fecunda labor docente, fue Director del Instituto de Historia de la UCAB. También trabajó como profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Interdiocesano de Caracas.

Después de los primeros años de indiferencia sobre su investigación sobre los territorios usurpados es convocado por la Cancillería para realizar una misión diplomática e investigación histórica que lo llevó de nuevo a Reino Unido, España, EEUU, Holanda y Berlín entre 1962 y 1964. Fue durante mucho tiempo asesor de la Cancillería como experto en Historia y Documentación de Fronteras. También fue miembro de la Comisión Presidencial para la Reclamación del Territorio Esequibo.

Durante la década de los 60 estuvo realmente comprometido con el fortalecimiento de la democracia en las bases políticas estudiantiles, fue responsable del Movimiento Católico Universitario (MUC), cofundador de la Parroquia Universitaria “Epifanía del Señor” en la UCV, Secretario de la Comisión Permanente de Misiones y asesor de los cursillos de capacitación social coordinado por el P. Manuel Aguirre, S.J. Además, en 1969 fundó el poblado indígena “San Ignacio de Yurianí” en la Gran Sabana.

Por ser discípulo del P. Julián Barrena, S.J. el P. Provincial le encomienda la dirección del Hogar Virgen de los Dolores desde 1971 y se entrega a la labor con abnegación hasta su último aliento. El 14 de octubre de 1989 es designado Superior de la Residencia San Francisco. Recibió múltiples reconocimientos por sus aportes al país, destacan la Orden del Libertador Simón Bolívar y la Orden Francisco de Miranda, en Segunda Clase. Sus publicaciones abarcan más de 20 importantes títulos sólo hasta 1990. También fue Director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB y de los Postgrados de la misma materia. Descuidaba mucho su salud en pro del bienestar ajeno.

Falleció el 10 de febrero de 1998 con 75 años de edad y 55 al servicio de la Compañía de Jesús. Su deceso hizo un tremendo eco en todos los niveles del país. El clero en pleno, los grandes poderes de estado y los más desvalidos de la sociedad estaban afectados. Sus derechos funerales se repartieron de la siguiente manera: el velatorio se realizó en el Hogar Virgen de los Dolores y la Misa Exequial en la Iglesia de San Francisco. Al solemne rito funeral en San Francisco concelebrado por seis Obispos, acudieron las más importantes figuras del clero venezolano, embajadores de varios países y los grandes hombres de poder del Estado. La impecable Homilía fue realizada por el P. Provincial Arturo Sosa, S.J.

Sobre el velorio en el Hogar Virgen de los Dolores el P. Roberto Martialay, S.J. escribió:

“Colocado el ataúd en el patio interior del Hogar, y los niños, esos mismos niños que eran sus amigos y sus nietos al mismo tiempo, tomaron por suyo el cuerpo inerte de Hermann, como quien reclama una propiedad indiscutida y, entre confusos y encariñados, lo escoltaron desde la víspera al cementerio. Hermann tuvo de este modo, como no he visto en otros, el homenaje de los niños en su muerte. El niño que era Hermann en el fondo de su ser y en muchas de sus manifestaciones vitales”.

Damos gracias Dios por la vida y obra del P. Hermann González Oropeza, S.J, pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Curia