P. Domingo Modesto Arrázola Lizaur, S.J. Año 1927.
Fue uno de los fundadores del Colegio San Ignacio de Caracas en donde por más de 20 años formó a varias generaciones. También dio clases a muchos estudiantes en el Seminario Interdiocesano de Caracas. Destacó por su dedicación, su pedagogía efectiva y su compromiso por inculcar valores ignacianos.  
Domingo Arrázola nació el 12 de febrero de 1879 en el Municipio de Oñate, de la Provincia de Guipúzcoa, España. Se desconocen los detalles sobre se educación inicial, pero se sabe que desde muy joven cursó estudios en el Colegio Nuestra Señora de la Antigua, en Orduña. Al terminar su tercer año de bachillerato decidió ingresar en el Noviciado de Loyola el 18 de Julio de 1894. Hizo sus Primeros Votos el 25 de Julio de 1896, en Loyola.

Su etapa de Juniorado la realizó en Burgos. Sus estudios en Filosofía y Teología los cursó en Oña. Para cumplir su etapa de Magisterio se trasladó al Colegio Inmaculada Concepción en Gijón en donde estuvo durante 4 años. Fue ordenado como Sacerdote en Oña el 30 de julio de 1909 por el Arzobispo de Toledo Mons. Gregorio María Aguirre y García. La Tercera Probación la realizó en Manresa y los Últimos Votos el 15 de agosto de 1912 en Loyola. Al culminar su formación fue enviado al Colegio Máximo de San Francisco Javier en Oña, para dar clases de Filosofía a los jesuitas en formación. También fue Ministro de esa comunidad.

En 1925 es destinado a la Viceprovincia de Venezuela. Al llegar su primera misión fue la de dar clases de Filosofía paralelamente en el Seminario Interdiocesano de Caracas y el Colegio San Ignacio en su primera sede en la Esquina de Jesuitas. Para el curso 1926 – 1927 es asignado de manera definitiva al Colegio San Ignacio en donde durante 24 años dio clases de Geometría, Álgebra y principalmente Filosofía.

Como profesor no se conformaba con enseñar las escasas nociones que el Programa Oficial exigía, iba muchos más allá: psicología, lógica, metafísica… son sólo algunas de las ciencias utilizadas por él para formar a sus estudiantes sin perder ninguna oportunidad para dar a conocer la posición católica ante la familia, la cuestión social y el Estado. En 1926 publicó el texto: “Apuntaciones de Filosofía acomodadas al Programa Oficial I-II”.   
 
Nunca abandonó sus labores como sacerdote, diariamente prestaba su colaboración al párroco en la Basílica Santa Teresa con los ministerios desde el altar y el confesionario. También destacó como gestor eficaz de los asuntos de la sociedad propietaria de los centros de enseñanza de la Compañía de Jesús en Venezuela. Seguía la evolución de las leyes y daba a los abogados las orientaciones pertinentes para una solución favorable, lo que le causaba una gran satisfacción.
 
En 1950 fue enviado al Colegio San José de Mérida, pero al poco tiempo de estar allá una complicación cardíaca acabó con su vida el 24 de septiembre de 1951. Fallece con 72 años de edad y 57 al servicio de la Compañía de Jesús.
 
A propósito de su muerte un antiguo alumno del Colegio San Ignacio escribió un texto para la revista del Colegio. Aquí un fragmento: “Todavía en pleno vigor intelectual a pesar de los años el Padre Arrázola, obedeciendo un mandato de los superiores, dejó el Colegio San Ignacio después de veinticuatro años de estar en él como profesor de Filosofía. Se fue a Mérida y allá una afección del corazón lo llevó a la tumba… Parece como si la Divina Providencia hubiere querido que ninguno de los fundadores del San Ignacio muriese en el Colegio: el P. Gastaminza, el P. Zumalabe y ahora el P. Arrázola. Y hay en ello una verdad: en el Colegio no murieron están siempre presentes”.
 
Damos gracias Dios por la vida y obra del P. Domingo Modestos Arrázola Lizaur, S.J., pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Curia