P. Martín Odriozola S.J. (1884 – 1941)
El Apóstol de los Barrios

El P. Martín Odriozola nace a finales del siglo XIX en San Sebastián, Guipúzcoa (España). Ingresa a la Compañía de Jesús el 16 de septiembre de 1899. Culmina con bastante reconocimiento sus estudios filosóficos y teológicos en el Colegio Máximo de Oña, y es ordenado sacerdote el 30 de julio de 1914.  Emitió sus Últimos Votos el 10 de octubre de 1917. Sus superiores lo destinaron a la enseñanza en primer lugar en La Habana (Cuba), y posteriormente fue enviado a Venezuela.

Llega al Seminario Interdiocesano de Caracas en 1918, donde asume funciones como Ministro, Prefecto de Disciplina del Seminario Menor y Consultor. Inicia sus labores catequísticas en 1919 trepando los cerros y recorriendo los barrios más pobres de la periferia de la Caracas de principios del siglo XX. Pagüita, Monte Piedad, El Observatorio y Manicomio son los primeros territorios de su apostolado.

El cuartel general de su ofensiva catequística se consolida con la creación de la Iglesia Cristo Rey con escuela-comedor anexa. Su gigantesca labor apostólica va germinando proyectos en el corazón de todos esos barrios que surgen en las quebradas y colinas que circundan el valle de Caracas. Logra llegar a Los Flores de Catia en donde siembra la semilla de los múltiples frutos que aún sigue cosechando la Compañía de Jesús en tan emblemática Parroquia.

En paralelo, asumió las riendas de la Sociedad Santificadora del Hogar, que había fundado el P. Ipiñazar en 1920. Al momento de su fallecimiento en 1941, la sociedad había llevado el santo sacramento a más de 10.000 parejas. Fue profesor de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales en el Seminario de Caracas durante 22 años. En sus tiempos libres se dedicaba a atender un nutrido confesonario en la Parroquia de Santa Rosalía. Durante las temporadas de vacaciones realizaba excursiones apostólicas por las Costas del Mar Caribe, Margarita, Cumaná, Coro, Barquisimeto y participó en una misión especial a Guyana en 1922.

Fallece a los 57 años producto de una angina de pecho, el 26 de agosto de 1941 en Caracas. En lo que se supo la noticia de su repentino fallecimiento comenzaron a llegar centenares de personas al seminario de Caracas. Sus hijos de los barrios más humildes acudieron a orar con lágrimas en los ojos ante al féretro, que en un principio fue colocado en el paraninfo del Seminario; pero debido a la incesante afluencia de masas de dolientes tuvo que ser trasladado al patio central. Este multitudinario y sentido adiós fue la mayor constancia de la invaluable labor realizada por el P. Martín Odriozola. A propósito de su fallecimiento el Pbro. Luis Eduardo Henríquez, más tarde Arzobispo de Valencia le dedico estos versos:

      “Odriozola, ¡el apóstol de los barrios perdidos!
      A la vez dulce y áspero como la miel silvestre.
      Su fresca reciedumbre, cuál de samán campestre,
      se pobló con los trinos de pájaros sin nidos.
      Supo aunar a los cálculos la ciencia de la vida:
      la suya fue un teorema de generosidad.
      Corazón fuerte y blando, no hubo ni pena ni herida
      a donde no llegara su incansable bondad.
      Tras su cuerpo rollizo se escondía la asceta,
      Por sus gafas de dómine y fárrago de números
      A veces se asomaba, picaruelo, el poeta.
      Molino molinero de trigo blanco y fino,
      Lo encontró en la molienda el Arquero Divino”.

Damos gracias Dios por la vida y obra del P. Martín Odriozola, pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Provincial