Comprometidos con el acompañamiento de procesos de los jóvenes y encaminados en la programación del Año Ignaciano y en las líneas del Plan Apostólico, la Red de Juventud y Vocaciones realizó tres tandas de Ejercicios Espirituales para Jóvenes, momento que permitió brindar un espacio para seguir apostando en medio de lo que significa la realidad venezolana y lo que supone la misma para los jóvenes.

Contando con la participación de 52 jóvenes distribuidos en tres tandas y adoptando las medidas de bioseguridad se pudo propiciar el momento para que pudieran vivir una experiencia con Dios, tener un discernimiento vocacional, enriquecimiento humano y de fe. Donde se buscó mostrar que, a través del silencio como característica fundamental de los Ejercicios Espirituales, pueden revisar cada uno de los momentos de su vida y afinar los sentidos para redescubrir esa invitación particular que hace Dios desde lo que son ellos como jóvenes y atender el llamado desde su historia de vida con el propósito de servir y seguir la ruta que los conduce a un encuentro más cercano con Dios.

En estas tandas se profundizó en el Principio y Fundamento y en la Primera Semana, dando luces a los participantes sobre la secuencia que lleva esta primera etapa del camino de Ejercicios Espirituales; despertando así la llama de cada joven a su vocación a la vida, la vocación de seguir los pasos de Jesús, desde el discernimiento de su propia historia y con la disposición de una actitud orante y de silencio se evidencio como el buen espíritu actuó en cada una de las tandas que se desarrollaron.

Misericordiosa, maravillosa, novedosa, magnifica, simbólica entre otras características, describen los participantes la experiencia de los Ejercicios Espirituales; siendo ésta para muchos la primera vez que la viven y que les permitió conocer y adentrarse en la Espiritualidad Ignaciana y en el modo de orar.

Apostamos por estos jóvenes en la construcción de un proyecto de vida y en su discernimiento vocacional, como una manera de construir la civilización de amor y de ver nuevas todas las cosas en Cristo.

Helene Parra

Juventud y Vocaciones