La Red Apostólica Ignaciana de Guayana se conformó en el año 2018, con el deseo de unir esfuerzos y compartir experiencias entre las 8 Obras de la Compañía de Jesús en la Zona (Colegio Loyola Gumilla, Fe y Alegría Programa escuela, IRFA, Huellas, UCAB, Hogar Madre Emilia, Centro Gumilla y Causa Amerindia).

Se han creado oportunidades para el encuentro, el diálogo, planificación y ejecución de actividades enmarcadas en la Espiritualidad Ignaciana que nos arropa y que nos inspira. Desde allí, nos reconocemos como hermanos que se acompañan y animan mutuamente, apostando por incidir en nuestro entorno, ofreciendo nuestras capacidades y recibiendo los saberes y las vivencias de las comunidades con las que llevamos adelante nuestra misión.

Dos grandes líneas han concentrado nuestras reflexiones y nuestras acciones. Estas líneas están en sintonía con el Plan Apostólico de la Compañía de Jesús en la Provincia Venezolana:

  • Promover la Espiritualidad Ignaciana desde espacios de formación y encuentro entre miembros de las Obras
  • Ofrecer la apropiación y profundización de la pedagogía ignaciana como modo de trabajo.

La definición de las líneas a desarrollar fue resultado de reuniones y encuentros entre Directores de Obras y Coordinadores de pastoral de las Obras de la Zona, quedando como diseño de formación las siguientes temáticas:

  1. Convivencia de Bienvenida
  2. Tema 1: San Ignacio. Introducción a la Espiritualidad Ignaciana.
  3. Tema 2: ¿Qué son los Ejercicios Espirituales?
  4. Tema 3: Oración y misión. Contemplativos en acción.
  5. Tema 4: La Fe compartida. Sentir con la Iglesia.
  6. Ejercicios Espirituales.

El año 2020 cerró con la formación de 2 grupos de Compañeros. Una primera Cohorte de 23 participantes completó el ciclo formativo y la experiencia de Ejercicios Espirituales, y una segunda tanda de 37 participantes que, justo el día que se informa de la pandemia en Venezuela y la decisión de confinamiento social, se encontraba en una convivencia en el Centro Nekuima de Puerto Ordaz.

La instalación de la pandemia y los cambios que supuso en las rutinas, se convirtió en un reto para la RAIG, situación que más allá de su impacto inicial, no produjo parálisis. Con el deseo de seguir adelante, y luego de una serie de reflexiones y búsquedas, en noviembre de 2020 se retomaron actividades pensadas en la virtualidad. Un grupo WhatsApp permitió crear el ambiente para llevar a cabo la formación en el primer tema: “San Ignacio. Introducción a la Espiritualidad Ignaciana”, facilitado por Arturo Peraza S.J.

Esta nueva modalidad nos permitió ampliar el número de participantes, llegando a un grupo de 47 compañeros activos en la modalidad online.

Junto a la formación, se han organizado encuentros celebrativos, en torno a la fe que nos une y la vida que compartimos. La Eucaristía para conmemorar el día de San Ignacio, la Eucaristía en tiempo de Navidad, y la realización de un sancocho han sido, sin duda alguna, momentos dinamizadores del compañerismo y la esperanza que transversalizan a la RAIG.

Somos conscientes de la realidad, sus límites y los cuidados que hay que asumir, situación que invita hoy, más que nunca, a ser creativos, tenaces y trabajar en equipo para que los deseos de continuar ofreciendo espacios significativos para los miembros de las Obras, se cristalicen y logren dar frutos.

En el horizonte aparece la posibilidad de tener el encuentro de responsables de Pedagogía, encuentro de docentes y un espacio zonal para el compartir de experiencias exitosas a nivel de pedagógico. Los resultados y las distintas luces que esos espacios ofrezcan serán valiosos insumos tanto para las Obras, como para otros grupos humanos e instituciones que no pertenecen a la RAIG, que permita poner al servicio de la ciudad los saberes acumulados por las Obras de la zona.

Haciendo un ejercicio de memoria agradecida reconocemos los pasos que se han dado, aceptamos las debilidades que tenemos, deseamos seguir fortaleciendo la lógica del trabajo en red y, principalmente, nos comprometemos alegremente con nuestros sueños y los sueños de nuestros compañeros, considerando que en el intento de alcanzar las metas propuestas está nuestro aporte a la sociedad y a nuestra misión.

Doris Toledo

Red Apostólica de Guayana