Bajo la frase inspiradora “volver a las fuentes como un modo de rescatar los principios de la misión” los jesuitas en formación dimos inicio al Encuentro de Escolares y Hermanos que se realizó del 2 al 4 de septiembre de 2021 en Tanaguarena, Estado La Guaira. El encuentro contó con la participación del delegado para la formación el P. Dizzi Perales, S.J.

Inició el día 2 de septiembre colocándonos en la presencia del Dios de la vida y en comunión hicimos de nuestra oración parte de la jornada; recibiendo la invitación de abrirnos ante Dios para que nos siguiera animando y guiando en las actividades planificadas. Acto seguido, los escolares reunidos fuimos invitados a leer las Cartas edificantes y curiosas escritas por algunos misioneros de la Compañía de Jesús y la vida-misión de algunos jesuitas de nuestra provincia. Después de la lectura pudimos compartir la resonancia de lo leído y cómo esto anima e impulsa nuestra consagración hoy. Con esta lectura nos sentimos invitados a mirar nuestro mundo, y la propia vida, desde los relatos de otros jesuitas para seguir descubriendo esas “misiones” que están ahí, aguardándonos.

Destacamos la importancia de volver a los orígenes de nuestro Instituto con la invitación de generar nuevos ecos en nuestra formación jesuítica. Reconociendo que la narración de nuestro origen nos remite a un pasado referencial en donde podemos reencontrar nuestra identidad como jesuitas, que nos recuerda que nuestra vida- misión es ser signos del Reino.

Volver a la fuente como un ejercicio de memoria histórica nos ayuda a relativizar nuestras pretensiones ingenuas de fundamentar toda realidad en nosotros mismos, y nos invita a liberarnos de la absolutización de nuestro presente y abrirnos a otra palabra que nos conecta con una vida-misión en contacto directo con Dios.

También tuvimos la oportunidad de leer y socializar el Protocolo de Ambientes Sanos, Seguros y Protegidos, en el contexto de la invitación y desafíos que afronta la Iglesia y la Compañía de Jesús en la actualidad. En la Carta Apostólica sobre la protección de los menores y de las personas vulnerables del 26 de marzo de 2019, el Papa Francisco estableció que “la protección de los menores y las personas vulnerables son parte integrante del mensaje evangélico de la Iglesia y todos sus miembros están llamados a difundirlo en el mundo. Por ello, la atención a las víctimas y el compromiso de la prevención son parte integrante de la misión de la Iglesia.”

Como jesuitas en formación estamos llamados a volver al mensaje del Evangelio y reconocer que todos, como bautizados, estamos llamados a esta misión de proteger a los menores y personas vulnerables. En la socialización pudimos conocer los pasos que ha estado dando nuestra Provincia en invertir esfuerzos y recursos para la formación y la prevención, que son muy importantes, que no solo está siendo una tarea de unos cuantos expertos, sino de todas las Obras apostólicas de la Compañía de Jesús. La invitación es a trabajar en la prevención con compromiso a través de una formación e información adecuada.

Atendiendo la invitación del Padre General Arturo Sosa, S.J. a reflexionar sobre nuestra pobreza evangélica con motivo de Año Ignaciano, tuvimos la oportunidad de releer los Estatutos de la Pobreza de la Compañía de Jesús, que nos recuerda que nuestra pobreza es un modo capaz de acoger a Dios y a los demás. San Ignacio propuso la pobreza como principio rector y corazón del Instituto; no porque el ideal de la vida – misión de la Compañía de Jesús fuese la pobreza sino el que no haya pobres.

Al releer los Estatutos abordamos las dimensiones personal y comunitaria de la pobreza, que nos habla del trabajo como exigencia de la misma y señala la comunicación de bienes como una de sus expresiones. Sabemos que existen dimensiones de nuestra pobreza evangélica que las vivimos, tanto en el ámbito comunitario, como en la misión apostólica, y que están consideradas en Constituciones y Estatutos que pueden ayudarnos en la vivencia de la pobreza en todo su vigor carismático.

En el encuentro conversamos acerca del Plan Apostólico de la Provincia 2021-2026. La lectura del mismo se hizo a la luz de las vivencias que han posibilitado su construcción; en la conversación caíamos en cuenta de que somos hijos de una historia en la que hoy damos fe a la palabra que nos asegura que la oscuridad de nuestro contexto donde llevamos la misión, tiene dirección. La socialización nos permitió coincidir en que asumir la misión de Jesús es innovar, o mantenerse gracias a la capacidad de transformación continua que nos invita a trabajar con discernimiento y planificación incluyendo elementos organizativos que posibiliten la misión encomendada.

Juntos expresábamos que el Plan Apostólico de la Provincia nos proyecta hacia delante, en movimiento con la misión de Jesús, asumirlo es mirar nuestra historia reorganizada en torno a un sentido, atravesada por una dirección. Como jesuitas en formación nos sentimos animados a apropiarnos del Plan Apostólico como un modo de apostar ya en el presente por un futuro. Coincidíamos que hacernos cargo del proyecto de Provincia plasmado en el Plan Apostólico es vivir descentrados para seguir cuidando y animado la vida, la vocación y la misión.

Finalizamos el encuentro con una celebración eucarística, en donde, encomendamos todo lo vivido durante estos días, pidiéndole al Señor que siga colocando a la Compañía de Jesús junto a su Hijo, para vivir y trabajar en la historia con Él.

Francisco Serrano, S.J.