El filósofo español Xavier Zubiri señala: “no ser jamás lo mismo precisa y formalmente para poder ser siempre el mismo”. En ese sentido, en la etapa de Filosofía donde los estudios y la pastoral cubren la mayoría del tiempo en nuestros horarios personales, corremos el riesgo de que la rutina se haga costumbre y perdamos el celo apostólico. Por ello, cobra sentido la planificación entendida como un tiempo para orar, soñar, discernir, pensar posibilidades y escuchar los retos que nos propone la Provincia en nuestra etapa de formación. Todo con una doble finalidad: estar atentos a las invitaciones de Dios y procurar que la rutina “siendo la misma, no sea lo mismo”, en otras palabras, vivir con esperanza la fidelidad creativa.

Nuestra comunidad del Filosofado Ignacio Ellacuría se ha ido renovando con dos nuevos compañeros que hicieron sus votos el pasado 8 de octubre de 2022: Eduar Bello y José Manuel Díaz. Además, de la llegada de Oscar Buroz como nuevo miembro del equipo de formación del filosofado.

Por otro lado, nos hemos tomado dos semanas para la oración personal a la luz del Evangelio de (Lc. 5,1-11) y desde allí hemos evaluado el camino recorrido como comunidad el año pasado y hemos soñado con el camino por recorrer en el presente año. Luego, el día sábado 22 de octubre de 2022 comenzamos a recoger las mociones de dichas oraciones y para dar el segundo paso en la elaboración de nuestro Proyecto Comunitario estuvimos en el Centro de Formación San Luis Gonzaga en El Junquito. La dinámica del día estuvo dirigida por el P. Oscar Buroz, S.J., quien a través de la herramienta Desing Thinking orientó el día en un clima de oración, trabajo en equipo y compartir fraterno bajo tres dimensiones: Sentirse Compañeros, Sentirse Cuerpo y Sentirse Enviados Apostólicos.

Es preciso resaltar que los pasos que vamos dando en la elaboración del Proyecto Comunitario se vinculan con el objetivo número 7 de nuestro Plan Apostólico 2021-2026: “Impulsar el discernimiento, la planificación apostólica, la evaluación periódica, la colaboración y el trabajo en red como características del modo de gestión de la Provincia y sus Obras apostólicas”.

Sin embargo, la planificación necesita de un algo más y en ese algo más consideramos oportunas las palabras del P. Pedro Arrupe, S.J., en julio de 1971 sobre el Discernimiento espiritual comunitario, donde haciendo referencia a los documentos que necesitan de reflexión y de una respuesta, invita a procurar “lograr un clima de sincero y verídico intercambio espiritual comunitario… porque solo así se pasa del plano del razonamiento al plano de la percepción de la voluntad de Dios”.

Por lo tanto en este comienzo de año comunitario la planificación es un símbolo de esperanza, que incluye la reflexión del ¿Qué hemos hecho por Cristo? y la apertura esperanzadora del ¿Qué podemos hacer por Cristo? Desde el filosofado contamos con sus oraciones para que Dios nos regale la gracia de seguir soñando en Compañía.

Israel David Velásquez, S.J.