“Acompañar, Servir y Defender” son los tres verbos que definen la misión del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y durante el actual contexto que atraviesa el mundo, debido al Covid-19, la labor ha sido incansable, llena de esperanza, humanidad y compromiso con las cientos de personas que buscan abrigo en la obra fundada por el P. Pedro Arrupe S.J.

En Venezuela, el JRS no ha detenido la labor que realiza en las distintas zonas en Apure, Caracas-Centro, Táchira y Zulia, y el trabajo se ha centrado en apoyar a los venezolanos en estado de vulnerabilidad por el confinamiento, también se ha brindado un apoyo psicoemocional remoto y gratuito y se ha tenido presencia en los pasos fronterizos para apoyar a los migrantes que regresan al país debido al duro golpe que dio el Covid-19 a la economía mundial.

En el Estado Zulia, en conjunto con la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el JRS hizo entrega, a un Punto de Atención Social Integral (PASI), tanques para el almacenamiento de 9000 litros de agua y lavamanos artesanales que les permite cumplir las medidas de prevención y combatir el virus que no distingue de nacionalidad, raza ni sexo.

De igual manera, en la lucha constante de acompañar, servir y defender a los connacionales que decidieron regresar a su hogar, Venezuela, parte del equipo de protección se ha trasladado hasta los PASI con el propósito de brindar atención y asesoría jurídica para aclarar todas sus dudas y brindarles información necesaria y así evitar que caigan en las trampas de trata de personas, violencia basada en género o reclutamientos forzados.

Mientras el JRS cuenta con un equipo profesional en las zonas fronterizas para recibir a los venezolanos retornados, desde el resto del país hacen un llamado a #ConstruirHumanidad y generar empatía entre los ciudadanos que ven como amenaza a sus connacionales retornados. Cientos de personas se han sumado al grito esperanzador y han mostrado sus mensajes de acompañamiento y solidaridad con las personas que se han visto obligadas a regresar al lugar donde en un momento tuvieron que huir.

Por otra parte, gracias a las alianzas entre el JRS Venezuela y CERPE, inició la Formación en Gerencia Ignaciana para todo el personal que conforma el Servicio Jesuita a Refugiados Venezuela y miembros de otras obras hermanas de la Compañía de Jesús.

Este apoyo ignaciano permite seguir adelante, afrontar las adversidades y continuar con el trabajo humanitario al servicio de las personas que ven en el JRS una luz de esperanza, amor, humanidad y solidaridad.

Roland Hernández – Comunicaciones JRS Venezuela