El Instituto de Teología para Religiosos está de aniversario, cumple cuarenta años al servicio de la vida religiosa y de la Iglesia en Venezuela. Lo que comenzó como un sueño y un desafío para contribuir a que la vida religiosa aconteciera en el país es una realidad que ha llegado a su edad adulta. El ITER hoy es una compleja institución de formación e investigación teológica que  educa no sólo a los religiosos candidatos al sacerdocio, sino también a religiosas, laicos, sacerdotes diocesanos y seminaristas y que, en alianzas con la Universidad Pontificia Salesiana de Roma y con la Universidad Católica Andrés Bello, ofrece títulos de pregrado y postgrado con reconocimiento tanto eclesiástico como civil, algo impensable en sus inicios. Y lo que comenzó como un sueño y un desafío de la vida religiosa sigue siendo hoy un sueño y un desafío pero de la Iglesia venezolana en conjunto.

La gran novedad que coincide con este aniversario es que el ITER deja de pertenecer formalmente sólo a la vida  religiosa venezolana y pasa a estar bajo el paraguas del consorcio CEV-CONVER. Serán los obispos junto con la directiva de los religiosos los encargados de velar por el buen funcionamiento, crecimiento y desarrollo del instituto. El objetivo de esta alianza estratégica es favorecer y garantizar que el ITER pueda ofrecer un  servicio más amplio a la Iglesia venezolana y que, al mismo tiempo, llegue a ser reforzado por el aporte de estudiantes y profesores que no provengan de la vida  religiosa. Un signo de esta realidad es el hecho de que los profesores recientemente incorporados al claustro son sacerdotes diocesanos y que, desde el inicio del segundo semestre, los seminaristas del Seminario Arquidiocesano Santa Rosa de Lima han comenzado a asistir a algunas  clases en las aulas de la sede de Altamira.

La actual coyuntura de confinamiento en la que nos encontramos a causa del Covid-19 ha obligado a la comunidad del ITER, en unidad de acción con la UCAB, de la que es su Facultad de Teología, a diseñar, aplicar y  acompañar estrategias de acción para la continuidad de la actividad académica en la modalidad a distancia.

Profesores, estudiantes, tutores han buscado todos los medios posibles para continuar con las clases a pesar de la falta de internet y de electricidad que con frecuencia se verifican en distintas zonas de la ciudad capital. Desde el inicio de la coyuntura, el ITER instaló su propia plataforma LMS (Learning Management System o Sistema de Gestión de Aprendizaje) donde los profesores pueden dar continuidad a las clases de manera virtual y ahora, además, cuenta con el apoyo del Módulo 7 de la UCAB, diseñado originalmente para dar apoyo a la presencialidad, pero adaptado para la nueva situación de educación a distancia. La expectativa no es sólo terminar el semestre cumpliendo los objetivos académicos  propios, sino dominando una serie de recursos tecnológicos que en adelante podrían facilitar aún más el aprendizaje.

Comunicaciones Curia

 

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