El 28 de agosto de 2021 a las 12:20 m. en la Enfermería Provincial descansó en la Paz del Señor el P. Julio Velilla, S.J. con 91 años de edad y 71 años como Jesuita.

Nace 26 de julio de 1930 en Logroño, España. Sus padres: Carlos y Vitoria, sus hermanos Agustín y María Mercedes.

Fue bautizado el 28 de julio de 1930 en la Parroquia Sta. María la Real de Palacio, en Logroño.
Realizó sus estudios de primaria con los Hermanos Maristas de Logroño; sus estudios secundarios en el Colegio Apostólico de Javier.

Ingresa a la Compañía de Jesús en Loyola el 03 de septiembre de 1949. Durante los primeros meses del noviciado, fue enviado a Venezuela para continuar su formación de noviciado, arribando a Caracas el 15 de enero de 1950.

Pronuncia sus Primeros Votos el 08 de septiembre de 1951 en Los Chorros ante el P. Jenaro Aguirre, S.J.

Estudia Humanidades durante los años 1951 a 1953 en Santa Rosa de Viterbo, Colombia. Seguidamente realiza sus estudios de Filosofía en Chapinero, también en Bogotá, durante los años 1953 a 1956, obteniendo la Licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad. En ese mismo año de 1956 también obtuvo de la Universidad Javeriana el título de Profesor en Ciencias Químicas y Biológicas.

Desde 1956 ejerce de Inspector en el Colegio San Ignacio de Caracas.

Realiza sus estudios de Teología en Chicago los años 1959 a 1963, obteniendo la Licenciatura, mención Magna Cum Laude.

Es ordenado sacerdote el 10 de junio de 1962 en West Baden, por Pablo C. Schulte, Arzobispo de Indiana.

El año 1966 se desempeña como profesor de la Escuela de Psicología y Educación de Universidad Católica Andrés Bello.

En 1967 es nombrado Director de Post Grado en Psicología en la misma Universidad.

Pronuncia sus Últimos Votos el 15 de agosto de 1967 en Caracas, en el Colegio San Ignacio, ante Jesús Francés, S.J. Viceprovincial.

De 1967 a 1970 es Fundador y Director del Centro de Orientación Psicológica, COP.

El año 1970 asume como Director de la Escuela de Psicología de la UCAB.

Quisiera retomar unas palabras que el P. Velilla escribió para entonces: “Desde mi llegada a la Escuela de Psicología he tratado de crear con los alumnos una nueva imagen de la profesión, científica y de servicio, de abrir nuevos campos en la psicología aplicada y un nivel más alto de profesionalización”.

De 1972 a 1986 es el P. Velilla es nuevamente Director del Centro de Orientación Psicológica y profesor de la Escuela de Psicología.

Es Superior de la Comunidad de la UCAB, durante dos períodos, de 1980 a 1986 y de 1998 al 2004.

Del 1982 a 1986 se desempeña como Vicerrector Académico de la UCAB.

Hace año sabático en la Universidad Complutense de Madrid.

Regresa para de 1988 a 2016 ejercer como profesor de Psicología y ofrecer consulta psicológica en el Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano (CADH).

En noviembre de 2017 la UCAB le rinde su último homenaje al colocarle al Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano (CADH) el nombre de Julio Velilla, SJ.

En el ámbito de la psicología, además de pertenecer a distinguidas asociaciones nacionales e internacionales, se le reconoce como uno de los pioneros de la psicología humanista en Venezuela, dado su discipulado del afamado psicólogo humanista Carl Rogers.

Los años de 1993 a 2005 coopera en la Formación de los jesuitas y de los Seminaristas, brindando asesoría psicológica y formación.

De 1996 a 2016 trabaja en orientación psicológica para la Vida Religiosa.

De 2014 – 2020 colabora en la Parroquia Universitaria María Trono de la Sabiduría en la UCAB. De allí pasa a la Enfermería Provincial.

Del P. Julio Velilla podemos decir que fue un hombre bueno, respetuoso, humano; un hombre de Dios, de servicio a los demás, de oración y Eucaristía; un buen jesuita con una dedicación exclusiva y total a la Universidad Católica Andrés Bello.

Julio fue se caracterizó siempre por sus cualidades para conversar con las personas, aconsejarlas y ayudarlas. Vinculó su condición de sacerdote con el ejercicio profesional de la psicología, convirtiéndose en instrumento de consolación y sanación, capaz de trasmitir la misericordia de PapáDios, de expulsar muchos demonios de las vidas de las gentes.

Ejerció siempre un servicio de atención personalizada, generaba confianza para tratar asuntos personales. Sin duda alguna fue un hombre generoso y cariñoso, pacífico, capaz de hablar con franqueza, de expresión clara y sencilla.

Su actividad apostólica y de orientador de sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas, escolares jesuitas, sin duda alguna ha sido un gran aporte a la Iglesia Venezolana. Lo mismo podríamos decir del acompañamiento a los laicos. Su amor a la Iglesia y a la Compañía son claros. Como he dicho antes en el P. Julio Velilla podemos encontrar un hombre de Dios, con criterios sensatos, dado al acompañamiento espiritual.

Durante estos días hemos recibido muchas muestras de agradecimiento por la vida del Padre Velilla, de diferentes lugares, miembros de la vida religiosa, del clero, egresados y personal de la Universidad Católica Andrés Bello.

Quisiera citar un testimonio de una persona de la UCAB:

Hoy falleció un jesuita maravilloso, humilde, cariñoso, amigo, consejero, maestro, uno con quién se disfrutaba un café, una conversación, siempre con buen humor y alegría.

Cuando mi papá estuvo hospitalizado y sin ánimo, sin ganas de luchar o continuar, el Padre Velilla tuvo una conversación con él, privada y recuerdo que, al despedirse, mi papá se levantó de la cama y lo acompañó a la puerta, de ahí en adelante, mi papá luchó contra la enfermedad y se levantó, caminó, y duró unos años. Gracias a este sacerdote tan cercano, tan humano, tan dado al prójimo.

Que Dios te conceda el descanso eterno y sigas siendo luz para todos. Gracias Julio, por tanto, por tus palabras de aliento y fe. Gracias por ayudarme en los momentos difíciles. Gracias por tomarte un café varias mañanas en la universidad. Gracias por la cerveza cuando hacía calor y estaba trabajando en la residencia. Gracias por ayudarnos. Hasta siempre maestro.

Los jesuitas de Venezuela, tus compañeros, también te damos las gracias Julio, sin duda alguna has sido presencia de Dios entre nosotros. Algunos te conocimos gracias a los test y entrevistas para entrar a la Compañía, desde entonces siempre nos ofreciste tu cariño, atención y confianza. Nos solidarizamos en estos momentos con todos tus familiares y amigos. Y pedimos a PapáDios que tu vida siga dando fruto entre nosotros.

Que así sea.

Dizzi Perales, S.J.