Hoy más que nunca el Hogar tiene la importante misión de seguir atendiendo a niños, niñas y adolescentes que provienen de hogares vulnerables o en estado parcial de abandono, así como lo ha hecho durante más de 70 años, creando espacios de vida, construyendo desde abajo y basándose en el amor como principio transformador. No podemos cambiar la vida del país, pero si ayudar para cambiar la vida de una persona.

En primer lugar, hemos estado aplicando la encuesta “Escala del Hambre” FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que calcula la suficiencia de la ingesta de energía alimentaria de la población y tiene la finalidad de determinar el consumo alimenticio de cada familia, permitiéndonos tener más acceso y comparar la información precisa de ingesta diaria en cuanto a la cantidad y calidad de comida.

De esta manera obtenemos las herramientas necesarias para disminuir los niveles la desnutrición en nuestra población. Para la entrega de comida se ha contado con la asesoría de un grupo de especialistas quienes han revisado y evaluado las necesidades nutricionales tanto de adultos como de los niños, y así garantizar que la provisión de alimentos cumpla los parámetros nutricionales adecuados para toda la familia.

Aun cuando el país está enfrentando la pandemia del COVID-19, desde nuestras casas en Caracas -Marluinesa y Malpas- estamos atendiendo a veinticinco familias, manteniendo nuestro objetivo de responder a las necesidades de los niños, niñas y adolescentes; atendemos también las de su entorno familiar, suministrándoles dos veces al mes alimentos de primera necesidad como lo son: víveres, carnes, lácteos y granos; de acuerdo con la cantidad de personas que conforman el grupo familiar, de igual manera se les ha provisto de artículos de aseo personal, limpieza y los medicamentos que les están indicados.

Con la ayuda de un incomparable personal: directores, subdirectores, trabajadores sociales y doctores hemos podido cuidar la salud de la población, aun en la distancia. Se ha tallado y pesado a los beneficiarios para evaluar la parte de salud y nutrición, realizando un cuadro comparativo desde la última evaluación pediátrica, para tomar en cuenta la situación real de nuestros beneficiarios. De esta misma manera, se ha cumplido la desparasitación de los niños, niñas y adolescentes al igual que su familia, con el propósito de reducir la prevalencia de enfermedades gastrointestinales secundarias a parásitos.

Atender la situación educativa ha sido una de nuestras preocupaciones, es por ello que se ha implementado la nivelación y refuerzo académico de seis niñas por día, de manera individual, seis horas de clases. Tomando en cuenta las medidas de bioseguridad por la Covid-19. Cada niña es asistida dos veces a la semana, con el apoyo de 2 profesoras. Garantizándole: desayuno, merienda y almuerzo, así como también proporcionándoles el transporte.

Hemos podido retomar las visitas domiciliarias a los hogares de nuestros chamos para hacer seguimiento a la situación actual de la familia durante la pandemia, haciendo énfasis en sus condiciones de vida; contamos con el apoyo de tres trabajadoras sociales.

Asimismo, en la Casa Hogar Madre Emilia, ubicada en Puerto Ordaz – Estado Bolívar, hemos elaborado un programa de actividades que identificamos con las siglas CRP (Creación, Recreación y Producción) ejecutado por el equipo multidisciplinario a cargo de los 16 beneficiarios que pernoctan en la casa, por ser un hogar de abrigo, en el cual permanecen hasta que un juzgado dictamine la custodia legal de los niños y niñas que están a nuestro cuidado. El equipo está formado por madres cuidadoras, guía Docente, psicopedagogo, y psicólogo al cual se suma el personal auxiliar, incluyendo la enfermera que cuida de la Hermana Luisa Vivas, Hermanita de los Pobres y fundadora de este Hogar.

El programa mencionado nos ha permitido desarrollar durante el periodo de cuarentena actividades de repostería, manualidades, costura, juegos deportivos y educación para la fe; ha ayudado a compartir en sana diversión en el marco de confinamiento. También se han realizado actividades de reforzamiento escolar, el plan de modificación de conducta y dominio de grupo. Igualmente, se realizó el Acto de Grado de uno de nuestros niños que paso de la Etapa de Preescolar a Primaria, un logro muy importante tanto para él, como para nosotros. A finales del mes de agosto, se llevó a cabo un acto recreativo para el cierre del CRP, por lo que el Hogar Madre Emilia celebró con sus niños actividades que permitieron conocer y experimentar las costumbres del Estado Bolívar, tales como su gastronomía, bailes típicos y los centros más turísticos de la región.

Comunicaciones Curia