El 17 de febrero de 1925 en San Pablo, un caserío en la sierra del Edo. Falcón, nace el Hno. Samuel Antonio Petit Petit S.J. Miembro de una familia con profundas raíces cristianas que dio al Señor tres vocaciones sacerdotales y una vocación a la Compañía de Jesús, sin mencionar dos vocaciones religiosas que no perseveraron, pero que han sido auténticos seglares comprometidos con el Evangelio y dos dignos forjadores de familias cristianas enriquecidas de valores y virtudes.

El Hno. Petit S.J., mejor conocido como “Petión”, estudió la Primaria en San Pablo (Coro). Luego en 1939 realizó el Bachillerato en el Seminario de Coro. Para 1943 viaja a la capital del país para realizar estudios superiores en Filosofía en el Seminario Interdiocesano de Caracas. El 16 de septiembre de 1944 responde al llamado de su vocación ignaciana ingresando al Noviciado de San José Pignatelli en los Chorros. Pronuncia sus primeros votos el 17 de septiembre de 1946 ante el Maestro de Novicios, P. Vicente Pardo S.J. Ese mismo año viaja a Colombia para realizar sus estudios en humanidades (Juniorado). Después de esta etapa en su formación, por problemas de salud y constantes dolores de cabeza, que nunca dejaron de quebrantarlo, dejó su opción sacerdotal y siguió en la Compañía de Jesús como Hermano Coadjutor.

A su regreso se dedicó de lleno a la docencia primaria y durante 26 años continuos se dedicó con abnegación a formar estudiantes en sus edades más tempranas. De 1947 a 1949 fue Maestro en el Colegio San José de Mérida. De 1949 a 1950 Maestro en el Colegio Gonzaga de Maracaibo. De 1950 a 1965 Maestro en el Colegio San Ignacio de Caracas. Durante su estancia en el San Ignacio pronunció sus Últimos Votos el 15 de agosto de 1955 ante el Viceprovincial P. Jenaro Aguirre S.J. También entre 1955 y 1959 realizó un Curso de Mejoramiento Profesional. De 1965 a 1972 fue maestro en el Colegio Javier de Barquisimeto y en 1973 es designado Subprefecto de Disciplina de Primaria y Ecónomo del Colegio. Era un amante de la fotografía, la naturaleza y la agricultura. Su amor a Venezuela lo llevó a organizar un sinnúmero excursiones por todo el país aprovechando las vacaciones escolares con grupos de los diversos colegios por donde pasó.

En 1974 regresa a Caracas para ser Ayudante del Socio del Provincial en la Curia, cumplió este rol hasta 1976. Luego fue trasladado al Noviciado San Pedro Claver de Barquisimeto, donde durante 18 años se dedicó en cuerpo y alma al cuidado de la casa, pero más importante aún fue su labor como acompañante espiritual. Transmitía a los novicios su amor a la Compañía. Su piedad y prácticas espirituales concretas, con mención especial al Rosario (al que invitaba siempre a los novicios), se enmarcaban en una profunda espiritualidad de virtudes sólidas y perfectas: servicialidad, amabilidad, sentido comunitario. Nunca se mostró tenso ni de mal humor, pese a su escasa salud. Durante este tiempo se encargó del mantenimiento de la casa de convivencias de Cubiro. Un espacio que ‘Petion’ siempre tuvo listo para recibir a numerosos grupos de visitantes.

La celebración de sus 50 años de compañía el 16 de septiembre de 1994, fue una gran fiesta de despedida que los novicios organizaron en agradecimiento por todo su servicio en San Claver. A finales de ese año es enviado al Teologado en Los Flores de Catia, en donde colaboraba en la casa, la parroquia y la legión de María. En 1997 por petición del P. Iñaki Huarte S.J., es trasladado al Filosofado Ignacio Ellacuría S.J., en La Pastora. Allí además de atender las labores del hogar y la portería mantuvo un vivero que él sembró y cultivó hasta el final de sus días. Cosechaba aguacates, cambures, limones, que se repartían y alcanzaban para todos. Incluso en ocasiones iba a un mercado cercano del Guanábano y vendía los sobrantes de la cosecha para reunir fondos y enviárselos a sus familiares. Su salud se quebrantó y el 11 de marzo de 2011 se despidió de nosotros en la enfermería Provincial el Hno. Samuel Antonio Petit Petit S.J.

Durante su homilía funeraria el Provincial P. Arturo Peraza S.J., quien sentía un profundo afecto por “Petión” expresó: “Viejo, vas a ser inolvidable. Nos enseñaste con tu vida a ser jesuitas. Fuiste prédica del amor de Dios. Gracias sean dadas al Dios de la vida que nos regaló tu presencia y tu vocación, que nos permitió ser testigos de esta hermosa historia que nace de una familia venezolana y se riega a lo largo de esta geografía venezolana. Pide ahora por nosotros y en ello especialmente por mí en mi función de Provincial. Mira que cada día que te veía rezar el rosario me sentía seguro que Dios ayudaría en casa. Hoy la casa, viejo, es la Provincia”.

Damos gracias Dios por la vida y obra del Hno. Samuel Antonio Petit Petit, S.J., pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Curia