El Hno. José María Elustondo Eceiza, S.J. fue uno de esos hermanos santos que hicieron suyo el lema de Jesús: “el que quiera ser el primero hágase servidor de los demás”. Destaca por su trabajo constante, desinteresado, sereno. Siempre dispuesto y atento. De buen trato y logrando encontrar la paz, la alegría y santidad en ese servicio silencioso pero esencial.

José María Elustondo Eceiza nació el 19 de abril de 1906 en el Municipio Beizama de la Provincia de Guipúzcoa, España. Fue bautizado al día siguiente de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de San Pedro en Beizama.  Sus padres Miguel Elostundo y Josefa Eceiza, formaron una familia profundamente creyente, entregaron dos de sus hijos Higinio y José María a la Compañía de Jesús, y su hija María fue miembro de las Damas Catequistas en Pamplona. José María ingresó en el Noviciado de Loyola 12 de noviembre de 1924.

Luego de cumplir con su postulantado y su noviciado en 1927 fue encargado de la Basílica de Loyola durante varios meses. Cuentan que cuando el hermano abría la puerta de la basílica a las 5 de la mañana, su madre ya estaba en el atrio esperando para entrar a oír la santa Misa. Fue destinado a la Viceprovincia de Venezuela en 1927.

Su primera misión en Venezuela fue en la Residencia del Templo San Francisco en Caracas, allí se encargó de la ropería y la sastrería durante la década de 1927 a 1937. Luego, ese mismo año, fue enviado al Seminario Interdiocesano de Caracas para trabajar como prefecto de los empleados, y encargado de la ropería. Profesó los Últimos votos el 15 de agosto de 1939 en Caracas ante el Viceprovincial P. Martín Urrutia, S.J.

En 1943 es trasladado a la Residencia San Felipe de Maracaibo para servir con sus habilidades como sastre y responsable de la ropería. Pasados casi 10 años regresó al Seminario Interdiocesano de Caracas en donde fue visitador de oración y examen, y responsable de la ropería durante el año escolar 1953-1954.

Para el año escolar 1954 – 1955 fue enviado al Colegio San José de Mérida en donde fue asistente en los laboratorios de física y química. También era vigilante nocturno de los internos. En 1956 después de muchos años es enviado de nuevo a la Residencia del Templo San Francisco para ser acompañante, encargado de los asuntos domésticos, atender la portería y la ropería. Permaneció en este lugar hasta que su salud le dificultó el cumplimiento de sus labores.

El año 1963 como consecuencia de una operación cerebral se retiró a la Enfermería en el Instituto Pignatelli en Los Teques. Lamentablemente su salud fue decayendo con el paso del tiempo, durante casi 20 años estuvo en la Enfermería, primero en Los Teques y, luego, a partir de 1976 en la Comunidad del Colegio San Ignacio de Caracas. Su cuerpo cedió; pero su espíritu no, él supo elevar su plegaria al Señor por la Iglesia y la Compañía.

El Hno. José María Elustondo Eceiza, S.J. falleció el 12 de febrero de 1982 con setenta y cinco años de edad y cincuenta y siete al servicio de la Iglesia en la Compañía de Jesús. Entre sus muchas virtudes destacó su gran amor a la Virgen y su profunda caridad. En todas partes donde vivió dejó huella de su bondad y fue estimado por todos los que lo trataron.

Sus compañeros de comunidad lo describieron como “bondadoso, laborioso, querido de la gente, servicial, de vida edificante”.  Uno de ellos expresó: “Murió dulcemente: qualis vita, finis ita”

Damos gracias a Dios por la vida y obra del Hno. José María Elustondo Eceiza, S.J., pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Curia