El 06 de marzo de 1923, en Guernica en la Provincia de Vizcaya, nació el Hno. José María Armentia Murúa S.J. Su educación primaria la realizó entre 1930 y 1936 en Durango. Allí se formó en el Colegio de los Hermanos Marista por 4 años y en la Escuela Apostólica Jesuita durante 2 años. Después de culminar sus estudios se dedicó a la agricultura. Luego se mudó para trabajar como obrero en una fábrica en Arechavaleta. Para 1941 viaja hasta la ciudad de Vitoria para cumplir con el servicio militar hasta 1944. Fue un buen soldado, alcanzó el rango de cabo con especialidad en telecomunicaciones. En 1945 regresa para trabajar, como obrero, en una fábrica a Arechavaleta hasta 1951. Ese mismo año se despierta en él la vocación ignaciana y con 28 años ingresa en el Noviciado de Loyola el 10 de julio de 1951, con experiencias de vida como agricultor, soldado y obrero.

Su estadía en Loyola solo duró 6 meses ya que en 1952 fue destinado a la Viceprovincia de Venezuela para culminar su formación en el Noviciado San José Pignatelli, en Los Chorros (Edo. Miranda). Entre 1953 y 1954 se desempeñó como comprador en el Noviciado. En 1954 es enviado al recién inaugurado Colegio San Francisco Javier en Barquisimeto, Edo. Lara. Allí trabajó como Maestro de primaria hasta 1958. De allí fue enviado a la Residencia San Felipe en Maracaibo, Edo. Zulia, donde fue el encargado de la portería y también se encargó de la procura del Colegio Gonzaga. En 1959 fue Maestro de 4to grado en el Instituto Educativo Tamare. Para 1960 es designado Sub-Prefecto de Disciplina de “Villa Gonzaga”, en el Colegio Gonzaga de Maracaibo, Edo. Zulia.

Realizó su Tercera Probación en Loyola (España) en 1961. Terminada su formación en la Compañía vuelve como Maestro de primaria en el Colegio San Ignacio de Caracas. Emitió sus Últimos Votos como Hermano Coadjutor temporal el 01 de agosto de 1962 en Los Teques, Edo. Miranda. En 1964 se desempeñó en el Colegio San Ignacio como maestro de 6to grado, de deportes, fue encargado de la proyección de películas y moderador de la Banda de Guerra. En 1965 es convocado junto con el P. José Luis Andueza S.J., para asumir la aventura de fundar un colegio de primer nivel en Ciudad Guayana, Edo. Bolívar.

El mayor orgullo del Hno. José María Armentia, S.J. era sentirse fundador del Colegio Loyola-Gumilla de Ciudad Guayana, al cual se dedicó en cuerpo y alma hasta su último aliento. Entre 1965 y el año 2000 el Hno. Armentia S.J., llegó a ser un personaje emblemático en el Colegio Loyola-Gumilla. Sucesivamente fue Maestro de todos los grados, Profesor de Geografía en Secundaria, Prefecto y Subdirector de Primaria, Coordinador de la Escuela Básica, Moderador de los Deportes, Subdirector del Colegio, Asesor del Departamento de Orientación y Evaluación. Además, extraoficialmente fue narrador de los partidos de fútbol, vigilante de los pasillos, amigo de los pequeños, consejero de docentes y representantes, pero sobre todo formador de educadores en la práctica cotidiana de la dedicación, la disciplina y la constancia.

Es importante destacar que nunca dejó de formarse profesionalmente, sacó tiempo de donde no había para viajar los sábados hasta Ciudad Bolívar y graduarse de Licenciado en Educación, mención Orientación en 1985. Vivió entregado a realizar la apuesta de la Provincia por una educación integral de alta calidad.

Por quebrantos en su salud se trasladó a la Enfermería Provincial a comienzos del 2001. El 16 de febrero del 2001 en la ciudad de Caracas, a causa de un infarto fallece el Hno. José María Armentia Murúa, S.J., con 77 años de edad y 49 al servicio de la Compañía de Jesús.

Durante su homilía funeraria el P. Provincial Arturo Sosa, S.J. expresó: “Poseía, pues, la reciedumbre del trabajador, la disciplina del soldado y la fe profunda, bebida de su familia y de su pueblo, madurada en las situaciones difíciles que vivió durante su juventud…Con la partida de Armentia, tendremos un nuevo intercesor en la Casa del Padre para que abramos los ojos a los signos de la presencia de Jesucristo en nuestra historia presente y los sufrimientos, malos tratos y dificultades que nos agobian no disminuyan la realidad de nuestro esfuerzo por ser testigos y colaboradores del Reino de la justicia, la Paz y el Amor”.

Damos gracias Dios por la vida y obra del Hno. José María Armentia Murúa, S.J., pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Curia