Organista, chofer, profesor, asistente de enfermería, portero, encuadernador, encargado de la lavandería, prefecto de primaria, bibliotecario… Ninguna tarea era muy grande, o muy pequeña, para no ser realizada por el Hno. José Alberdi, S.J. Durante sus 100 años de vida no hubo un solo día en donde no procurara el bienestar del otro. Ejemplo de una vida entregada en su totalidad al cumplimiento de la misión sin importar lugar, ni tiempo. El Hno. Alberdi Gabilondo, S.J. fue en todo amar y servir.
 
José Luis Alberdi Gabilondo nació el 31 de mayo de 1910 en Municipio de Azcoitia, de la Provincia de Guipúzcoa. Según sus propias palabras su educación primaria fue en la escuela parroquial de Azcoitia, en una oportunidad expresó: “Nos ponían a unos a leer, a otros matemáticas, otros música, y un sacerdote nos daba las oraciones”. En ese mismo lugar, por su curiosidad innata aprendió a tocar el órgano de la iglesia. Allí comenzó una gran pasión que lo llevaría más adelante a ser un gran organista. 

En 1924, con 14 años de edad, su mamá le hizo la maleta y José Luis tomó el tren a Tudela para servir de empleado en el Colegio San Francisco Javier. Después de trabajar con los jesuitas y ver la Obra de la Compañía de Jesús decidió ingresar en Loyola el 18 de enero de 1929 con 18 años de edad. En 1931 después de culminar su etapa como novicio, fue destinado a la Viceprovincia de Venezuela.

Llegó a Venezuela el 16 de noviembre de 1931 después de un viaje en barco de 22 días. Su primera misión fue como maestro de primaria en el internado del Colegio San José de Mérida. En 1933 fue trasladado al Colegio San Ignacio como maestro de primaria en donde permaneció durante 9 años. Pronunció sus Últimos Votos el 15 de agosto de 1940 ante el Viceprovincial P. Martín Urrutia S.J. En 1942 es enviado de vuelta como maestro al Colegio San José de Mérida hasta 1947 cuando retornó al Colegio San Ignacio de Caracas. Entre 1947 y 1948 dirigió junto al Hno. Sabino Aguirre S.J. la construcción de la sede del Colegio San Ignacio en Chacao. En 1953 fue enviado a Punto Fijo.

En el Edo. Falcón estuvo como organista en la Parroquia de “La Shell” y chofer de la residencia. Fue enviado en 1955 al Seminario Interdiocesano de Caracas para desempeñarse como encargado de la lavandería. Para 1956 es nombrado Prefecto de Primaria en el Instituto Técnico Jesús Obrero en Catia. En el 1957 vuelve a Punto Fijo para ser organista y chofer. Luego en 1960 se suma al proyecto del Colegio Tamare. Durante esa época fue chofer, organista y portero de la residencia en Maracaibo.
 
Luego fue enviado al Instituto San José Pignatelli en los Teques en 1964, para desempeñarse como bibliotecario, organista y chofer. En 1975 regresó a Punto Fijo, ciudad que se convirtió en su “gran amor”, pero en esta oportunidad su misión se centró más en el trabajo pastoral. Sobre esta etapa comentó: “Teníamos que andar por toda la península, catorce o más parroquias, escuelas, catecismos, cantos con órgano o sin órgano, primeras comuniones, misas de difuntos, visitas a enfermos, caseríos bien distantes, comíamos más polvo que otra cosa, pero era feliz”.
  
En 1978 es enviado a la Enfermería Provincial en Caracas para ser ayudante de enfermería durante 12 años. Luego en 1990 se encargó del trabajo pastoral en el Ancianato Víctor Iriarte, en Guarenas (Edo. Miranda). Finalmente en 1996 vuelve a la Enfermería Provincial, en donde fue sacristán de la capilla y apoyó en todo lo que pudo con su servicio de “Moto-Taxi” hasta el final de sus días. En 2010 con motivo de la celebración de sus 100 años de vida recibió una carta del General P. Adolfo Nicolás, S.J. Aquí un fragmento:     

“Querido Hermano José Luis: cien años se cumplen una sola vez en la vida y son pocos los que, como Usted, llegan a esa edad con buena salud, rodeado del afecto de sus hermanos jesuitas y con el corazón agradecido al Señor por tantos beneficios recibidos de su bondad en su larga vida. Ah, y manejando una moto para sus desplazamientos por la Enfermería…”

El Hno. José Luis Alberdi Gabilondo, S.J. falleció el 20 de enero del 2011, con 100 años de edad y 82 al servicio de la Compañía de Jesús. Durante su homilía de exequias el P. Provincial Arturo Peraza S.J. expresó:

“Ayer llamó el Señor por su nombre a José Luis y se nos fue consciente de ese llamamiento. Se nos fue el decano de la Provincia, pasados los cien años en plena actividad. El hombre que dirigía el rosario y las letanías en nuestra enfermería. El hombre de la moto taxi… Últimamente su meta era llegar a los cien. Dios le ha colmado tan bondadoso deseo. Juntos celebramos aquí el 31 de mayo pasado como expresión de una de las bendiciones que Dios envía a sus siervos. Colmarlos de años de vida”.

Damos gracias Dios por la vida y obra del Hno. José Luis Alberdi Gabilondo, S.J., pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Curia