Hno. Heliodoro Avendaño en la Comunidad de San Felipe entre 1947 y 1948. Maracaibo, Edo. Zulia. De izquierda a derecha:
De pie: Hno. Juan F. González S.J., Hno. José Huici S.J., Hno. José M. Puig S.J., Hno. Ignacio Tobia S.J., Hno. Heliodoro Avendaño S.J. y Hno. Francisco Bonet S.J.
Sentados: P. José del Rosario Molina S.J., P. Jesús Joaristi S.J., P. Juan Díez Venero S.J. y P. Jesús Martínez S.J.

 

El Hno. Heliodoro Avendaño González, S.J. oriundo de Villahizan de Treviño, en la Provincia de Burgos de la Península Ibérica, nació el 02 de julio de 1920. Desde 1926 hasta 1932 cursa sus estudios primarios en su villa natal. En 1933 se traslada a la ciudad de Burgos para continuar con sus estudios secundarios. En 1937 con 17 años de edad consigue trabajo como oficinista y se dedica a este oficio durante algunos años adquiriendo conocimientos como secretario y en procesos administrativos. El 30 de junio de 1942 ingresa al Noviciado en Loyola. Durante su proceso de formación se manifiesta su vocación como hermano coadjutor y elige ese camino de servicio abnegado dentro de la Compañía de Jesús. En 1947 es destinado a la Viceprovincia de Venezuela.

El 02 de septiembre de 1947 llega a Venezuela. Su primer destino fue el Colegio Gonzaga de Maracaibo en donde ejerce como maestro de primaria desde 1947 a 1950. En 1951 es enviado a la Residencia San Francisco de Caracas para trabajar junto al P. Manuel Aguirre S.J. en la elaboración de la Revista SIC, que en sus inicios realizaban a 4 manos entre los dos. Desde el primer momento y hasta casi su último aliento de vida se encargó de la Secretaría y la Administración de la revista. Pronunció sus Últimos Votos el 02 de febrero de 1952, en el Noviciado San José Pignatelli en los Chorros, ante el Viceprovincial P. Jenaro Aguirre S.J. Desde 1967 también ejerce como Consultor en la comunidad del Centro Gumilla, y a partir de 1968 es designado Ministro de la Residencia en la que funcionaba el Centro Gumilla.

En la Revista SIC todo lo hacía él, exceptuando la redacción de los artículos. Era un corrector inflexible y eficaz. En la revista fue: cobrador, buscador de pautas publicitarias, mensajero, encargado y responsable de prácticamente todas las gestiones de la publicación. Nunca usaba taxis, ni carros siempre en autobús para ahorrar. Lo mejor para SIC, también era lo mejor para él y en función de eso vivía, estar en esa publicación al servicio de la Compañía de Jesús era su vida. Fue participante activo en todas las fases y traslados de la Revista SIC, primero en San Francisco entre 1951 y 1968. Luego en Santa Tecla en el Paraíso de 1968 a 1973. De allí pasaron a Santa Mónica entre 1974 al 1984. Para finalmente en 1985 trasladarse a su sede actual en el Edificio Valores.

Cuando se cumplieron 25 años al servicio de la Revista, una edición de SIC dedicó un comentario de alabanza sobre su incansable labor y le otorgaron la medalla en honor al mérito por su invaluable trabajo. Todo esto se hizo en secreto y para él todo fue una muy grata sorpresa. Ese día sintió gran felicidad y gozo, al punto de parecer un niño.

El Hno. Heliodoro Avendaño S.J., había entendido en la práctica lo que significaba ser amigos en el Señor. Y era eso, un amigo. Le encantaban las visitas, visitaba a amigos y suscriptores, a quienes daba consejos evangélicos en el seguimiento de Jesús. Visitaba inclusive a antiguos hermanos jesuitas y los recordaba aún que ya no estuviera en la Compañía, el aprecio era mutuo.

Todo el ajetreo de la última mudanza del Centro Gumilla de Santa Mónica al Edificio Valores fue mucho para él y en acuerdo con el Provincial se trasladó a la Curia en donde estuvo entre 1985 y 1989. Este último año por motivos de salud debió internarse en la Enfermería Provincial en el Colegio San Ignacio. Nunca dejó de lado la vida comunitaria, ni su amistad con el personal del Centro Gumilla y la Revista SIC.

El 18 de enero 2006 falleció en la Enfermería Provincial a sus 85 años de edad y 63 de Compañía el Hno. Heliodoro Avendaño González, S.J. Bautizado familiarmente por todos como “El Hermano SIC”. Durante el discurso de su homilía fúnebre el P. José Ignacio Arrieta, S.J. expresó: “Descansa en paz amigo, hermano, compañero, Heli, Heliodoro, Hno. SIC. Entra en el gozo de tu Señor. No dejes a SIC, al Centro Gumilla, a la Provincia y a nuestros hermanos coadjutores. Envíanos vocaciones”.

Damos gracias Dios por la vida y Obra del Hno. Heliodoro Avendaño, S.J., pedimos que su ejemplo nos anime en la misión encomendada.

Adrián Jiménez
Archivo Curia