La Hermana Luisa Vivas Pérez es motivo de júbilo y alegría, nada más y nada menos que por existir. Cumplió 92 años. Su historia en Guayana se remonta por las riberas del río Venamo; apoyando a la Venezuela de esos años que quería hacer presencia en Guayana para la recuperación del Esequibo.

Poco a poco la selva la fue llevando hasta que llegó a Puerto Ordaz, pasando por San Martin de Turumbán y Tumeremo.  Ella misma, con una sonrisa a flor de piel, cuenta como Juan Pablo II la dispensó de sus votos de obediencia. Esa resolución le dio el impulso necesario para superar las vicisitudes de la naturaleza que la dejaron con su muchachera sin cobijo. Durante estos años, muchos han alcanzado sus sueños de manos de la Hermana Luisa.

Belén Meza Ron

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