Desde hace meses, la Universidad Católica del Táchira se preparaba para recibir al sacerdote Luis Ugalde S.J., todos quienes de ella hacemos parte, nos encontrábamos expectantes ante el inmenso privilegio de recibir a un hombre cuya vida ha sido ejemplo palpable de entrega y servicio. Múltiples obras en Venezuela llevan su estampa, símbolo de excelencia académica y compasión de espíritu.

Prevista la jornada, contamos con dos foros: uno en la sede Loma del Tejar, donde se mantiene la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCAT; otro en Sabana Larga, donde hacen vida las Facultades de Ciencias Económicas y Sociales; y la de Humanidades y Educación.

El viernes 28 de febrero de 2020 con amplia asistencia en ambas locaciones, estudiantes, docentes y sociedad civil se dieron cita para escuchar las dulces y sabias palabras de tan ilustre personaje. Resaltando el rol de la Universidad en Venezuela, aún más, de la Universidad confiada a la Compañía de Jesús, cuyo modelo de acción lo caracteriza una educación brindada para trabajar en la materialización de los cambios sociales que hagan verdaderas las aspiraciones de justicia y libertad. Formando a profesionales comprometidos con el saber; conscientes del contexto en el que han de desarrollarse; competentes, que es la forma idónea que asume la creatividad para plantear soluciones a distintas adversidades; y compasivos, es decir, serviciales. Bajo tales principios se ha formado a los profesionales del Táchira, quienes guardan con recelo los principios que emanan de su alma mater.

El P. Luis Ugalde S.J. no fue, exclusivamente, un referente en lo académico. También relució por su humanidad y sencillez. Prueba de ello fue su nutrida agenda de actividades posteriores, poniéndose al servicio de todos los grupos activos de la Universidad Católica del Táchira. Cuando no hubo micrófono, fue la fuerza de su voz suficiente para que las verdades retumbaran en el auditorio. Cuando preguntas incómodas se realizaban, fue su comprensión el adalid que que la calma reinara y el debate respetuoso no cambiara su tinte.

Fueron jornadas extensas. Fueron charlas con gran cantidad de interesados. Sus reflexiones sobre democracia y participación ciudadana animaron a más de uno, pues es la esperanza, como plantea en uno de sus libros, la más efectiva herramienta contra la opresión. Su ejemplo fue una invitación a eso. A no decaer, a seguir intentando, a replantearse el camino y garantizar, de la manera adecuada, un país donde estemos todos.

La presencia del P. Luis Ugalde S.J. en el Táchira nos llenó enormemente. Imprimió, nuevamente, en nuestra memoria colectiva, que cuando el país gemía ante las injusticias, desde la universidad, cuna de la esperanza, surgieron brillantes mentes que trabajaron contra el miedo y la desesperación. Fue la universidad el bastión de la democracia. Será la universidad el pilar de la nueva democracia.

Gracias Padre Ugalde, por renovar en tantos jóvenes, los anhelos de pensarnos el país como un proyecto a largo que plazo, que recae sobre nuestros hombres y nos invita a intentarlo.

Ángel Perdomo

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