En estos tiempos marcados por el confinamiento, dada la pandemia por Covid -19 seguimos en misión. Nuestro compromiso es acompañar la formación de los jóvenes de Huellas y para esto adoptamos la modalidad virtual.

Esta cuarentena nos ha ofrecido la oportunidad ideal para vincularnos con las familias de los jóvenes; hemos visto cómo los más pequeños (los de Huellas Blancas), lograron vivir una experiencia de convivencia y fe en su entorno familiar. Vimos con emoción el liderazgo que va creciendo; fueron ellos quienes motivaron a la familia y durante los dos días que tuvieron de convivencia nos llegaban fotografías y vídeos testimoniales que contaban la vivencia de 296 huellistas y 66 voluntarios participantes, que nos llenaron de alegría el corazón… las semillas han caído en tierra buena.

Los desafíos seguían apareciendo… adaptar el encuentro de cierre para los Huellas Rojas de manera digital mostró la pasión, fuerza y compromiso de la gente buena de Huellas; se activaron los equipos de trabajo que de manera articulada fueron creando espacios que le permitieron a los 269 jóvenes huellistas y a los 99 voluntarios, reflexionar sobre los factores sociales, emocionales y biológicos que afectan el proceso de madurez. Que alegría cuando llegaba la noche y los zonales mostraban los frutos del día. Los chicos apoyados con sus familiares lograban fortalecer la cercanía y amistad con Jesús de Nazaret, desde la oración y la fe.

Seguíamos en modo de teletrabajo y había que preparar el emblemático Campamento Nacional Huellas Verdes, que por primera vez sería un encuentro 2.0 internacional, nacional y familiar. Los equipos se activaron para preparar formularios de inscripción online, se hicieron los contactos con Huellas Colombia, Perú y República Dominicana, la cuenta regresiva del evento apareció en las redes sociales, los voluntarios contentos se unieron a la misión, el equipo de formación adaptó la propuesta para el encuentro virtual organizando la experiencia como si fuera un juego donde irían ganado stickers en la medida que cumplían los retos (algo parecido a los juegos virtuales que disfrutan los chicos de 14 y 16 años), y así de la mano de Jesús, el Primer Caminante nos dispusimos a vivir junto a 230 huellistas y 94 voluntarios, la aventura de esta experiencia piloto que potenció la formación de los jóvenes en su contexto inmediato (la Familia), fortaleció su liderazgo y las habilidades resilientes.

Durante el CampaVerde tuvimos algunas dificultades o más bien, amenazas que escapaban de nuestras manos… fallas eléctricas y de conectividad; pero a cada tropiezo le surgía una respuesta, no había dudas… Contábamos con la presencia de Dios. Cada noche al hacer el Círculo Magis teníamos mucha consolación en los testimonios de los jóvenes que leíamos en los grupos de WhatsApp de ellos y de los organizadores. Fue una experiencia intensa… al final quedamos tan cansados como felices.

Y así, es la vida en Huellas, un constante Movimiento que nos permite seguir avanzando reinventándonos el hacer, sin perder de vista el ser.

Nos tocaba entonces dar el Magis para cerrar este año tan atípico con el Campamento Nacional Misión Trabajo Huellas Doradas I, que también sería en modalidad… 2.0. Como en Huellas respondemos con creatividad a los retos que nos interpelan, nos dispusimos para atender a 149 jóvenes huellistas y voluntarios de Venezuela, Perú y Colombia quienes disfrutaron el estar hermanados con un mismo horizonte.

Para este campamento contactamos a un grupo de facilitadores/emprendedores que, a través de plataformas virtuales y desde sus buenas practicas formaron a los jóvenes, en una perspectiva humanizadora del trabajo que contribuye al desarrollo de la sociedad y los necesitados; los jóvenes, aprendieron a ver la productividad desde una mirada cristiana. También tuvieron la oportunidad de conocer las ventajas del emprendimiento como fuente de dignificación.

Seguimos apostando por Huellas, Dios nos bendice con alegría, temple y esperanza en el corazón.

Comunicaciones Huellas