La pandemia por Coronavirus (COVID-19) no ha impedido que el desarrollo de las actividades en el Noviciado “San Pedro Claver” de la Compañía de Jesús en Venezuela, propias de la formación de esta etapa tan importante en el proceso de aprender a ser Jesuitas adquiriendo una identidad de compañeros de Jesús, se realicen siguiendo el planteamiento de San Ignacio de Loyola en las Constituciones.

Desde el 16 de febrero, los novicios de segundo año realizaron su experiencia de trabajo en dos lugares seleccionados para tal finalidad. Emmanuel Rodríguez y Leonardo Álvarez estuvieron en la Clínica Psiquiátrica Casa de Reposo “San José” de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana ubicada en San Antonio de Los Altos en el Estado Miranda; mientras que Israel Velásquez y Oscar Parra estuvieron en el Asilo La Providencia de las Hermanas de los Pobres de Maiquetía. Ambas parejas realizaron trabajo obrero en los lugares de experiencias. Desde arreglar techos, pintar paredes, realizar mantenimiento a las áreas verdes, hasta dictar talleres y facilitar retiros espirituales a trabajadores, pacientes y usuarios de las casas, estos fueron solo algunas de las actividades ejecutadas por los novicios durante su estadía en ellas.

Simultáneamente, desde el 17 de febrero, los novicios de primer año se encontraban en la Casa de Ejercicios “Quebrada de la Virgen” en Los Teques. Eduar Bello, José Manuel Díaz, Aaron Escalona y Jesús Carmona, estuvieron durante más un mes discerniendo la voluntad de Dios en sus vidas a partir del método propuesto por nuestro fundador en sus Ejercicios Espirituales, junto al Padre Maestro Aníbal Lorca, S.J. Como en todos los años, debido a la radicalización de la cuarentena, esta experiencia no se realizó en la Casa de Ejercicios Espirituales “San Javier del Valle” en el Estado Mérida; sin embargo, el Estado Miranda también brindó el encanto, la tranquilidad, el silencio y el retiro necesario para tomar la elección de seguir a Jesús de Nazaret más de cerca, en la Vida Religiosa, o continuar apostando por Él desde el laicado.

Recordemos que la experiencia del mes de Ejercicios es el momento privilegiado del Noviciado para el encuentro personal con Dios, donde el Creador se comunica con su creatura, pero la elección realizada y confirmada por Él, necesita ser aclarada y reforzada a lo largo de los dos años de esta etapa de formación; por esta razón, estas experiencias son los momentos propicios para encarnar nuestra espiritualidad en la vida, sobre todo, en las vidas de  aquellos que sufren las consecuencias de una crisis sanitaria mundial.

Todavía nos queda mucho que reflexionar sobre qué tipo de jesuita, qué tipo de sociedad, qué tipo de relaciones justas podemos tener entre nosotros, con la naturaleza y con Dios. Esta será la tarea al regresar al Noviciado de la Compañía de Jesús, a nuestra casa, hoy.

Aníbal Lorca, S.J.