Ser joven en este momento en Venezuela, año 2019, no es fácil, porque hay muchas condiciones contextuales (conflictividad política, crisis económica y emergencia humanitaria compleja) que adversan uno de los rasgos fundamentales de la juventud, la capacidad de soñar. En todos los espacios en los que hemos compartido con los Huellistas nos han expresado sus deseos: comer, que su familia progrese y supere la crisis, graduarse, conseguir un buen trabajo, vivir en una mejor Venezuela.

Escuchando a los jóvenes experimentamos su viacrucis en un país con crisis económica, política y social:

– Primera estación: niños y jóvenes son condenados a una mala alimentación y a muchos días sin clases.

– Segunda estación: niños y jóvenes cargan con la cruz de ver a sus papas sufrir por no poder traer pan suficiente a la mesa.

– Tercera estación: niños y jóvenes caen en las redes de grupos mafiosos buscando seguridad, protección y dinero.

– Cuarta estación: niños y jóvenes se encuentran con la fuerza de sus madres que no dejan de luchar para ofrecerles una vida digna.

– Quinta estación: niños y jóvenes son alimentados y orientados por organizaciones y adultos de buena voluntad.

– Sexta estación: niños y jóvenes experimentan cariños y cuidados que les limpia el rostro humillado y los hace sentir personas de valor.

– Séptima estación: niños y jóvenes caen en el sin sentido de no querer estudiar ni prepararse para la vida.

– Octava estación: niños y jóvenes participan en espacios humanizadores en los que tejen relaciones de amistad y cariño que les reanima la vida.

– Novena estación: niños y jóvenes caen en las estadísticas de muerte por la violencia criminal…

Robert Yency Rodríguez S.J.

Director Nacional de Huellas

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