Para el Hogar Virgen de los Dolores-HVD, cuya misión está inspirada en nuestro fundador el Padre Barrena S.J. es primordial la educación, enmarcada en sus palabras de promocionar ayuda moral, material y educacional, en ambiente familiar y cristiano a niños y jóvenes que se encuentran en condiciones económicas y familiares muy difíciles y sin hogar estable. Y esta educación continua en nuestras casas hogares, aunque terminen las clases en las escuelas, procurando su bienestar, desarrollo espiritual y moral mientras se divierten.

Con toda seguridad en las carteleras de las escuelas del país con mimo y compromiso leeríamos Felices vacaciones. El termino de las clases marca el comienzo del periodo de vacaciones para nuestros niños, asimismo, es un momento de particular reflexión que permite visualizar lo que hemos hecho, como hemos superado situaciones trascendentes y lo que estamos dispuestos a superar en un futuro mientras confrontamos la realidad que los afecta, de cara a un futuro mejor.

Durante este año escolar nos hemos enfrentado a la vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes que aumenta a diario, asociado a la conflictividad a la que se suma la escasez de alimentos y medicinas, insumos en los hospitales infantiles. Actualmente el HVD atiende a 19 familias monoparentales (madre-jefe de familia), 10 familias expuestas a problemas de salubridad por viviendas en mal estado, 7 familias con muchos niños bajo la responsabilidad solo de la madre, 12 familias con la jefa de familia desempleada lo cual impide que pueda aportar para la manutención de sus hijos.

Nuestros proyectos de atención integral, acompañamiento familiar, salud y nutrición, abrigo y colocación en entidad, en la actualidad, responden transversalmente a los problemas que afectan a nuestros niños y sus familias. Durante este año escolar, en el área de nutrición se llevaron a cabo evaluaciones de peso y talla de todos nuestros niños y sus hermanitos menores de 8 años, suministrando tratamientos oportunos en los casos de desnutrición y alimentación diaria y balanceada. Se ha proporcionado permanente apoyo a las familias, con herramientas que sustentan la convivencia familiar.

Todos los niños durante su permanencia en el HVD reciben, atención psicosocial que incluye a sus representantes en los casos requeridos, asisten a la escuela y reciben orientación psicopedagógica que refuerza su aprendizaje. De igual manera, se completa su educación con actividades de deporte y recreación, y con especial énfasis en su consolidación espiritual.

Belén Meza

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