La conmemoración de los 500 años de la herida de Iñigo en el marco del Año Ignaciano en la Parroquia San Ignacio de Loyola de Maturín, en el oriente venezolano, fue una oportunidad providencial de encontrarnos nuevamente luego de un distanciamiento motivado por la pandemia. El propósito era claro, hacer el itinerario del peregrino cojo y anónimo.

En cada una de las comunidades de la Parroquia comenzamos a vivir los 6 encuentros de la guía del Año Ignaciano para Venezuela, siendo ésta una experiencia en la que los participantes fueron conociendo el proceso de conversión de San Ignacio, y de cómo de a poco Dios iba entrando por una herida que luego fue sanando, dando paso a una nueva forma de vida, en donde comienza a abrir los ojos y maravillarse, viendo nueva todas las cosas en Cristo.

Fue una experiencia comunitaria donde se compartió un poco menos de dos horas por reunión, un encuentro con Jesús, para ir sanando, abrir los ojos, despertar el amor hacia los demás y dar impulso a caminar juntos con esperanza. Cada encuentro planteaba oración, meditación, conversación espiritual y cantos. Esos espacios lograron despertar el interés de quienes no conocían la Espiritualidad Ignaciana, motivándolos a conocer más de la vida de nuestro Santo patrono.

Como respuesta a ese deseo de conocer la vida de San Ignacio, para este Año Ignaciano el P. Javier Asarta, S.J., en compañía del equipo de oración ignaciana, y animado por una propuesta de la Red de Radios Fe y Alegría, se produjeron una serie de 25 micros titulados “Caminando con Ignacio” (que se encuentran disponibles en YouTube, con una duración de 3 minutos aproximadamente), donde se narra por capítulos la autobiografía de San Ignacio de una forma sencilla, acompañada de momentos de reflexión y oración. Otro recurso difundido en redes sociales fueron treinta pensamientos del peregrino empleando flyers.

Se realizó una peregrinación de la imagen de San Ignacio por cada una de las comunidades misioneras y pequeñas comunidades que conforman la Parroquia, en cada una de ellas la imagen fue recibida con gran alegría y se organizaron celebraciones eucarísticas y de la Palabra, además de actividades diversas en las que pequeñas comunidades, grupos de apostolados y catequesis donde se realizaron proyecciones de películas, dramatizaciones, oraciones y encuentros  en honor a San Ignacio.

Para finalizar el Año Ignaciano tuvo lugar la novena en todas las comunidades misioneras y pequeñas comunidades de la Parroquia, destacando la participación de todos quienes hacen vida sin importar la edad, carisma o apostolado. En la Iglesia de San Ignacio, cada día a las 5 de la tarde y antes de misa, la novena fue dirigida por representaciones de cada comunidad, jóvenes del movimiento Huellas y apostolados de la Parroquia. De esta manera nos preparamos para el cierre del Año Ignaciano con la celebración de la Misa en Honor a San Ignacio el 30 de julio a las 5 de la tarde, con una masiva asistencia de cada una de las comunidades, que se encontraron para celebrar en la sede de la Parroquia este día después de tanto tiempo.

Ese sábado a las 4 de la tarde, nos reunimos en el templo parroquial antes de la misa para contar la experiencia del Año Ignaciano y todas las actividades realizadas. Un representante de cada sector expresó todo lo vivido dentro de su comunidad, lo que les deja la experiencia de la celebración del quinto centenario de la herida en Pamplona, de la vida de San Ignacio y del recorrido de imagen en la comunidad.

La Misa inició con cantos seleccionados por coro de niños y jóvenes de la Parroquia para la ocasión, inspirados en las oraciones de San Ignacio y compositores jesuitas. Fue presidida por nuestro párroco el P. Javier Asarta, S.J., quien estuvo acompañado por el Pbro. Luis Benavides. En una tarde soleada y con abundante brisa, la Iglesia quedó completamente llena para dar gracias a Dios por aquella herida de bala de cañón que hace 500 años cambió la vida de un hombre dado a las vanidades del mundo, y que con su ejemplo de conversión nos enseña colocar a Jesús en el centro de nuestra vida.

Luego de la celebración de la Misa con participación de una nutrida asamblea, en el salón parroquial iniciamos un compartir en el que cada una de las 7 comunidades organizó llevar algunos alimentos, tortas, refrescos y bebidas naturales para celebrar el encuentro de todos después de 2 años.

José G Maldonado R