Escuchando el rumor del mar que no se cansa, una y otra vez, rompiendo las olas contra  las rocas, disfrutamos de un encuentro  especial con el Dios de la Vida, descubriendo poco a poco su voz en el azul del cielo, en el vaivén de las olas, en la frescura del mar, en la intensidad del sol y la fuerza de la lluvia….su voz se convirtió en el “marullo”, que aprovechándose del silencio inundó nuestro ser, y como vasijas de barro nos dejamos llenar por Él.

Como parte de la propuesta de formación y acompañamiento de los Equipos Directivos de los Institutos Universitarios de Fe y Alegría, se atesora este espacio anual, que una vez más, preparó y acompañó, de manera cercana, el P. Jesús Orbegozo S.J.

La casa de Ocumare, con sus rincones y su paisaje tan especial, las ricas comidas, la poesía de los materiales, y la disposición para dejarnos transformar fueron ayudando a que cada uno de los 22 participantes viviéramos una experiencia única de renovación de nuestro compromiso de vida.  Fuimos capaces, una vez más, de reconocer el llamado para ser Amigos del Señor, sintiéndonos amados por Él, aun siendo solo vasijas de barro.

Y al regreso sabemos que el reto sigue allí, las olas cada vez son más altas, invitándonos a tomar el riesgo, teniendo ahora la certeza de que la proeza no la haremos solos…. Jesús nos acompañará en cada ola que nos atrevamos a remontar.

 

Herlinda Gamboa

Facebook
Instagram
Twitter
Youtube