La Espiritualidad Ignaciana es una opción de vida, un modo de situarnos como personas en nosotros mismos, de comprendernos, de ejercernos y de vincularnos con las demás personas y con el mundo. Es una forma de comprender nuestro proceso de humanización situadas en nuestra dignidad y en nuestras más plenas posibilidades de vida.

Como San Ignacio, cada uno recorre su propio camino para apropiarse de sí mismo desde su contexto familiar, social y natural. A lo largo de nuestra historia, a través de las decisiones que tomamos en nuestra vida ordinaria, vamos decidiendo qué es aquello a lo que nos queremos dedicar y apostar nuestra vida.

El Centro de Espiritualidad y Pastoral (CEP) opta por la consolidación de hombres y mujeres en sujetos sociales y en la participación eclesial de los laicos(as) y los jóvenes, ofreciendo experiencias y espacios de crecimiento humano, espiritual y socio-cultural que les ayuden a vivir libremente la fe, enriqueciendo la vida en el mundo desde el Espíritu, para colaborar creativamente en la transformación de la realidad.

Las diversas “Casas de Retiros” que ofrece el CEP en Venezuela se convierten en espacios de encuentro, diálogo y acompañamiento. Es por ello que, durante los meses de julio y agosto del presente año, han sido muchos los grupos quienes han visitado las casas “Quebrada de la Virgen” en Los Teques Edo. Miranda y “Sagrado Corazón de Jesús” en San Javier del Valle Edo. Mérida, en diversos retiros y encuentros espirituales.

Junto a la Red de Juventud y Vocaciones de la Provincia se llevó a cabo diversas tandas de Ejercicios Espirituales para Jóvenes. Experiencias cristianas de vida comunitaria en clave de silencio y oración, fraternidad, comunicación y profundización en la propia vida. La experiencia vinculó a jóvenes que participan de los procesos y movimientos juveniles de Venezuela. La dinámica responde al esfuerzo que se realiza desde las Obras de la Compañía en el país por apostar a la misión desde la colaboración y el trabajo en red.

La relación entre Dios y los jóvenes participantes representó el momento inspirador de estas semanas de Ejercicios Espirituales. Llama la atención la creatividad, originalidad y hondura con que se abordó, a la luz de las grandes verdades de la fe y de la misma experiencia de San Ignacio, problemas urgentes de la sociedad en que nuestros jóvenes viven: la persona humana, la idea del trabajo, la situación país, la pandemia que padece el mundo, etc.

El CEP se toma hoy en serio las consecuencias del compromiso del trabajo colaborativo y en red con otras Obras de la Compañía, ya que desde su propio Plan Estratégico implica mirar más allá de nuestras estrechas fronteras como Obra, de contexto local, provincial o nacional. Las transformaciones que la promoción de la justicia requiere se juegan en un ámbito global al que, aunque sea de modo modesto, apuntamos como Obra. Las redes se enraízan en este sentido de universalidad que atraviesa la Contemplación de la Encarnación y que es central en la Espiritualidad Ignaciana.

César Leonardo Salerno

Centro de Espiritualidad y Pastoral