El pasado mes de junio terminamos el primer semestre de este año. Fue un periodo de clases atípico que supuso cambios repentinos, nuevas experiencias y flexibilidad para adaptarnos a la situación sobre la marcha. El formato de aulas virtuales fue bastante desafiador por el exceso de tiempo en el computador, de información, las modificaciones en las evaluaciones, etc. En definitiva, estuvimos bien ocupados hasta el final del semestre, unos llegaron más tranquilos, otros corrimos hasta el último momento. Con todo fue posible aprovechar los estudios en medida semejante a la modalidad presencial.

La cuarentena brasilera no ha sido de un cierre total de las actividades. En contraparte en el CIF se optó por hacer un aislamiento más estricto permaneciendo en casa la mayor parte del tiempo, saliendo sólo por razones de abastecimiento doméstico. Claro está, esto no quita una que otra visita a los compañeros de otra casa o el dar una caminar en espacios seguros para descasar del sedentarismo.

La vida comunitaria y nuestra planificación del año fueron modificadas. Este año en el periodo intersemestral no tuvimos misiones ni participamos en las ofertas formativas de este tiempo, todas ellas fueron suspendidas. Sin embargo, este tiempo ha sido de descaso y de esparcimiento creativo en casa, leyendo sobre algún tema de interés, haciendo alguna actividad deportiva, o para aprender nuevas cosas. Algunos invertimos tiempo en adelantar el proyecto de la monografía o en investigar y escribir la misma. En todo caso el tiempo off-line ha sido reconfortante.

Uno de los ámbitos más afectados de nuestra vida ha sido el de la pastoral. En todas ellas las actividades presenciales fueron suspendidas. Algunos pudieron transitar a modalidades virtuales, otros no. No obstante, el ofrecer orientación y acompañamiento on-line de los Ejercicios Espirituales ha sido un servicio en el que nos hemos sumado.

En nuestras casas seguimos llevando las cosas entre nosotros mismos, retomando y aprendiendo nuevas habilidades en la cocina, compartiendo en comunidad, estrechando nuestra amistad en el Señor y cultivando la paciencia para llevar armoniosamente la situación. La pandemia continúa llenando de incertidumbre nuestras expectativas sobre el próximo semestre. Es probable que continuemos con una dinámica similar.

Juan Andrés Quintero S.J., Víctor Fernández S.J. y Leonardo Gamboa S.J.

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