El año escolar 2020 – 2021 ha sido un año complejo, retador y doloroso, que ha exigido sacar lo mejor de nosotros para poder sobrellevar la situación actual de manera creativa, audaz y fieles a la misión encomendada que es llevar educación de calidad a niños, niñas y adolescentes de las escuelas Fe y Alegría Venezuela.

Se han puesto en marcha nuevas maneras de hacer las cosas, se ha procurado garantizar algunas condiciones imprescindibles para desarrollar el trabajo educativo que caracteriza al Movimiento de Educación Popular, el cual se hace la mayoría de las veces en condiciones muy adversas como enfermedades, injusticias, dolor y muerte que han tocado directamente a estudiantes y personal de los centros educativos; sin embargo, esta realidad no ha paralizado las ganas de anunciar la Buena Nueva, que para las personas que hacen vida dentro de Fe y Alegría se refiere a generar condiciones que dentro de las dificultades, estimulen a no perder la esperanza de una realidad diferente, de una realidad que promueva la vida alegre, digna y con oportunidades que amplíen los horizontes y despierte en jóvenes y adultos las ganas de ser creativos, productivos y transformadores de la Venezuela actual y todo este trabajo se hace con ayuda de otros que también se preocupan y ocupan de la educación de este país.

Además de adecuar la forma, las maneras y las estrategias para dar continuidad al proceso educativo de niños, niñas y adolescentes, se han implementado estrategias para fortalecer tanto a los estudiantes, como a sus familias y al personal en dimensiones tan importantes como el desarrollo personal, psicoemocional, interioridad y la espiritualidad centrada en Jesús de Nazaret, modelo humano que seguimos y promocionamos.

El fin de año escolar es una buena oportunidad para valorar, agradecer y reconocer el esfuerzo hecho durante todo el año para que la propuesta educativa que desarrolla Fe y Alegría siga desarrollando en sus estudiantes habilidades, destrezas, competencias, valores que los ayude a ser productivos, emprendedores, seres humanos de probada calidad y buenos cristianos que se implican en el bienestar de los más desposeídos.

Finalmente reconocemos y agradecemos haber llegado al final de este año escolar, de pie, con humanidad, con esperanza, con nuevas capacidades y habilidades desarrolladas y desde nuestro ideario de Fe y Alegría poder afirmar que esto sólo ha sido posible por la gracia de aquel que nos llamó a esta misión, a Dios Padre que es fortaleza y misericordia infinita en nuestra debilidad.

Pedrieti Ramírez

Programa Escuelas Fe y Alegría