La propuesta de retornar a las clases presenciales para nosotros como institución educativa, aunque representaba un gran reto, también implicaba la alegría de volver a llenar nuestros pasillos y aulas del vigor juvenil de nuestros estudiantes. Desde la distancia soñábamos con la idea de encontrarnos en la que consideramos nuestra casa común.

Como planteamos al inicio, esta vuelta escolar también implicó asumir un gran reto, ya que no se trataba de un retorno a las actividades académicas como las acostumbradas, sino que teníamos que atrevernos a soñar más allá de las barreras del miedo producto de la pandemia del covid 19.

Entramos en un periodo de discernimiento común en el cual trataríamos de encontrar las mejores estrategias que cuidaran la salud de nuestros estudiantes y trabajadores, pero a la vez que permitiera generar un ambiente de regocijo y alegría por el recibimiento. A su vez existía una gran interrogante, ¿Seguirían nuestros estudiantes encaminados en los estatutos de disciplina, acompañamiento, encuentro y pastoral, que desde hace aproximadamente 10 años venimos promoviendo?, y que nos había permitido generar un ambiente de orden, pero a la vez de familiaridad en nuestro Colegio.

No sabíamos si el acompañamiento realizado durante la distancia, había sido suficiente como para permitir que los jóvenes Gonzagas siguieran bajo nuestro carisma y modo de proceder.

Ante esto, lo primero que todos como equipo organizamos fue una semana de observación y sensibilización. Durante estos días, se les dio la bienvenida a los estudiantes, con actividades pastorales y juveniles que nos permitieron volver a retomar lazos. Fue una semana divertida, pero a la vez de reconocimiento y reflexión. ¡La alegría de los estudiantes y docentes al volver a vernos fue contagiosa!

La semana siguiente, continuamos con la puesta en marcha, pero esta vez con diagnosis desde cada una de las materias, organizamos los horarios de clases para dividir las secciones en 2 grupos. Los estudiantes acudirán 3 veces a la semana a las aulas.

De todo esto, hemos caído en cuenta con orgullo que lo bien aprendido nunca se olvida, nuestros jóvenes volvieron alegres porque están de nuevo en su casa, y a la vez siguen manteniendo en mente nuestro carisma y modo de proceder como Gonzagas, no hizo falta nuestras estrategias para encaminarlos a la normativa escolar, ellos mismos nos mostraron con su actuar que todo estaría bien.

Actualmente nos encontramos en un constante discernimiento para la creación y revisión de estrategias, tratando que nuestras actividades pastorales continúen bajo el nuevo panorama mundial, sin desaparecer. Los temas e indicaciones de cada una de las asignaturas se siguen enviando a los representantes a través de grupos de whatsapp de cada sección, y a su vez estos son explicados en las clases que planifican los docentes.

Nosotros no nos rendimos, estamos contentos de regresar a las aulas, queremos seguir formando, y deseamos pronto poder tener a todos los jóvenes juntos en clases, y volver a una mayor normalidad.

Carolina Balbuena

Colegio Gonzaga