Es importante saber llegar a un lugar. Es importante estar y caminar. Más aún, es importante saber despedirse y agradecer la senda transitada con la ayuda y la colaboración generosa de tantas personas que la han hecho posible. Recuerdo que en el Evangelio de Juan también Jesús se despide de sus discípulos. Es importante saber decir adiós y hacerlo con el corazón agradecido por las increíbles experiencias que, sin duda, nos ayudan a crecer, madurar y a reconocer el paso del Señor en la vida.

Quizás quisiera decir tres cosas: gracias, perdón y caminemos con Jesús. Quiero agradecer públicamente a la comunidad parroquial de Jesús Obrero por el camino que hemos realizado durante este tiempo. Ha sido un caminar como comunidad unidos a Jesús sirviendo a su Iglesia, a la comunidad y a su pueblo fiel. Cada uno de ustedes ha sido reflejo de la presencia del Señor. Quiero que le hagan llegar mi agradecimiento también a todos aquellos de los que no me podré despedir personalmente. Dios les colme de dones por su generosidad para con la comunidad. Y agradezco el apoyo que cada uno tuvo conmigo en este tiempo de misión. Sin ustedes no hubiera sido posible. Gracias de todo corazón. En segundo lugar, quiero pedir perdón por las cosas no tan buenas que haya podido hacer o dejado de hacer. Pido perdón por mis límites, deficiencias y pecados. También, si no los serví siempre con el mejor espíritu de entrega y generosidad como Jesús me lo pedía. Nunca ha sido mi intención herir ni dañar a nadie, pero soy pecador y frágil y siento que es importante para mí pedir perdón

Dios les colme de sus bendiciones por su compasión para conmigo.

Finalmente, quiero invitar a la comunidad a seguir caminando con Jesús. Esa es la misión más importante y más linda de una comunidad parroquial: ser un espacio donde crecemos en esa relación con Jesús que nos lanza al compromiso para ir fuera a los que más necesitan a llevar con obras y palabras el mensaje de vida y esperanza. Es a Jesús a quien seguimos. Él es el maestro, de Él tenemos que aprender y dejarnos moldear. No perdamos la alegría y la esperanza que nos da seguir a Jesús y compartir la fe con tantos que necesitan un mensaje de vida. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Seguir a Jesús es estar abiertos y dispuestos a construir comunidad todos, porque todos somos importantes delante de Dios. Por eso, les pido que reciban con el corazón abierto y generoso al P. Johnny Veramendi. Hagan que se sienta en casa, recibido como un hermano que el Señor lo envía a caminar con nosotros, a trabajar juntos por nuestra Iglesia que quiere ser comunidad de comunidades de fe, fraterna, solidaria, misionera y litúrgica. Es al mismo Jesús y a su Iglesia a la que servimos, y cada granito de arena que cada uno coloque en esa construcción estoy seguro será recompensado con creces por el Señor.

P. Javier Fuenmayor, SJ

 

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