Acompañando mis hermanos Jesuitas en Venezuela

Veinte cuatro (24) años atrás que he comenzado a acompañar formalmente a nuestros hermanos Jesuitas, especialmente a los que están en las distintas etapas de formación (Filosofía, Apostólica y Teología). Al igual, algunos que están o estaban preparándose para los encuentros, reuniones o estudios internacionales.  Todo este esfuerzo en la Provincia es para facilitar la comunicación con otras culturas, dentro de la realidad universal de la Compañía de Jesús. Este desafío ha sido plasmado en el No. 97 de las Normas Complementarias de la Constituciones que llama a todos los integrantes de la Compañía de Jesús a aprender el idioma inglés, y aquellos cuyo idioma es el inglés los llama a aprender otro idioma universal.

En la Provincia de Venezuela, hemos organizado clases de inglés durante todos los años académicos, y cursos intensivos de inglés por un mes cada dos años.  A los que ya tienen conocimientos básicos o intermediario del idioma, los enviamos a las distintas Provincias o Regiones que los han acogido y apoyado bien sea por tres o seis meses para que puedan aprender y practicar en países de habla inglesa como son: las Provincias de Canadá, Maryland, Nueva York, California, Detroit, New Orleans, New England, Chicago, Inglaterra, Irlanda, Región Jamaica, Guyana etc. Por otro lado, en Venezuela, hemos recibido y organizado cursos del idioma Español/Castellano para Jesuitas que han venido de Canadá, Estados Unidos, Jamaica y Guyana.

Yo, siendo miembro de una Congregación Internacional, las Hermanas Misioneras Médicas, veo la importancia de acompañar, animar y enseñar a mis hermanos /amigos Jesuitas para que aprendan el idioma inglés.  Aprender este idioma, como religiosos-misioneros les da herramientas para que puedan comunicar la realidad, prioridades, misión y visión que tenemos en Venezuela y en América Latina.  A la vez esto les facilitará comprender y servir en los lugares donde la vida misionera los lleva. La mayoría de las veces, este caminar no es tan fácil, ni ha sido fácil, porque nos sigue llamando a tener actitudes de disponibilidad y apertura, para aprender nuevas cosas y nuevas maneras de expresar y actuar. Un proceso que se parece al de un niño o una niña que apenas está aprendiendo a hablar, a conocer y pronunciar nuevas palabras. Sí, pronunciarlas según la fonética del idioma que están aprendiendo y no según la fonética del idioma Español. Aprender un nuevo idioma nos invita y nos exige vivir concretamente nuestros votos y más que todo el voto de pobreza donde la confianza y dependencia está a fondo, confiar en el otro, aceptar que no sabemos todo y salir de nuestro propio esquema.  Esto nos prepara y nos da pistas para entrar en otra cultura e integrarnos en la nueva misión, aprendemos que hay que tener mucha apertura y mucho interés, muchas ganas de aprender para dar lo mejor de nosotros, aceptar que hay muchos que aprender de nuestra gente, de nuestro pueblo, que el Dios de la vida y misión nos envía donde sea y cuando sea. ¡Aprender un idioma es, según mi propia experiencia, en sí un ejercicio espiritual!

Gracias a todos ustedes mis hermanos y amigos en la Compañía de Jesús por la confianza y por darme esta oportunidad y privilegio de caminar muy de cerca con cada uno de ustedes. ¡Sí, ustedes todos son mis queridos hermanos y amigos, compañeros en la misión en el mundo de hoy!

Hermana Maria Emma Panizales Fernandez, MMS

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