El estado de emergencia relacionado al Covid – 19 ha sido un reto para todas las instituciones a nivel local y global. Nuestra Iglesia no ha estado exenta de estas medidas. Sin embargo, a pesar de las múltiples restricciones, los jesuitas nos vamos adaptando a estos tiempos de crisis. La tecnología ha sido un instrumento para acercar a los feligreses a las misas dominicales y demás trabajos pastorales a través de las distintas plataformas tecnológica tales como Facebook, YouTube e Instagram. Mi experiencia de Ejercicios Espirituales de ocho días se unió a esta novedad de conexión tecnológica.

Mi director de Ejercicios espirituales fue Yovanny Bermúdez. S.J, quien se encontraba en Caracas dirigiendo una tanda de Ejercicios Espirituales de mes a religiosas de diversas congregaciones. Para el envío de los puntos y conversas espirituales, se usó distintos medios tales como Gmail y WhatsApp (video llamadas). Yo me dirigí a una casa de retiro al norte de la provincia de Ontario (Canadá) llamada “Martyrs’ Shrine”; casa que ha dado mucho sentido a la misión de la Compañía de Jesús en Norteamérica, en donde se encuentran las ruinas de las primeras misiones Jesuitas entre los indígenas de Cánada.

Entre el medio tecnológico y el significativo y hermoso lugar donde me encontraba, comencé el día veinticuatro de junio, mi tiempo de oración, escucha y silencio; hasta el primero de Julio. La ruta guiada por el P. Yovanny, por medio de los Puntos de la oración, fueron cruciales para experimentar tres mociones que marcaron estos días. Primero, Dios siempre está mirándote con ojos de misericordia y amor. Segundo, Jesús de Nazaret nos llama a enamorarnos de la misión de hacer el Reino del Padre. Y finalmente, el Señor Resucitado conociéndonos entra en nuestra intimidad trasformando la vida gratuitamente, donde solo nos queda “agradecer” por lo beneficios recibidos y por todo lo creado.

Todas estas mociones, estuvieron relacionadas con contemplar a Jesús en cada uno de los pasajes propuestos a través de la lectura de los evangelios. Oír y mirar fueron los sentidos y puerta de acceso para poder reflectir, es decir, para ahondar en la experiencia del acercamiento al misterio de Dios en mi vida. El sentir y gustar cada encuentro con Jesús en mi oración fue una ‘gracia’ que me ayudó a adentrarme al conocimiento interno y profundo del llamado que Jesús me hizo y me sigue haciendo hoy, desde mi vocación vivida con mucho ánimo y libertad en la mínima Compañía de Jesús.

Alexander Salas S.J.

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