El pasado 07 de octubre de 2021, en la casa Sagrado Corazón de Jesús de Sierra Maestra, Maracaibo, el equipo directivo del Colegio Gonzaga, inmersos en una celebración muy especial: el V Centenario de la conversión de Ignacio de Loyola, comenzó un itinerario para reflexionar, compartir y sacar provecho espiritual de la fecha en la que hace 500 años un cañonazo en Pamplona dio un vuelco a la vida de Ignacio. Por eso, durante todo este año vamos a acompañar a Ignacio en todo este proceso, en las etapas de un camino que transformaron profundamente su vida y nos impulsan a transformar las nuestras.

La reflexión y el trabajo realizado durante toda la mañana con la guía número 01 de la propuesta del Año Ignaciano de la Provincia jesuita de Venezuela nos movió profundamente y nos ayudó a verbalizar las siguientes mociones.

Mociones:

-Estamos llamados a ver y abrir las puertas por las que entra Dios y levantar la mirada. De lo malo sirven cosas buenas y el llamado es a transformar las experiencias en algo transformador.

-Hay heridas que transforman la vida para convertir nuestro modo de ser y proceder.

-Hay que agradecer las heridas para que Dios entre en nuestras vidas y podamos ver lo bueno de la vida.

-Llamados a fortalecer la fe para abrir los ojos. Ser capaz de abrir los ojos y ver más allá.

-Sanar heridas y abrirse a pequeñas puertas por donde entra Dios.

-No tener miedo a experimentar dolor. Se puede mejorar cada día. También nos llama a ser sanadores.

-Las heridas no son para ocultar con actitudes menos humanas, sino para transformar con verdadera luz.

-Hay que colocar los proyectos en manos de Dios para que Él los conduzca.

-Creemos que, si nos aceptamos a todos como equipo, podemos lograr muchas cosas juntos. Que no nos invada el ego ni la superioridad.

-Siempre debemos tocar fondo para reaccionar. La mejor forma de encontrarnos de verdad con Dios y convertirnos es ver lo mucho que lo necesitamos.

-Las heridas siempre nos hacen mostrar de alguna manera una debilidad y algún dolor, lo bueno de experimentarlas es que, siempre aprendemos algo nuevo, porque nos hace evaluar las situaciones, incluso si la herida es física o no. Empezamos la conversión silenciosa, donde lo que vemos como barro se va transformando en arcilla, es decir, en cada momento donde estamos con nosotros mismos.

Gabriel Sequera, S.J.