En todo amar y servir. San Ignacio

Historia reciente

La primera incursión de la Compañía de Jesús en el territorio que hoy se conoce como Venezuela ocurrió en la época colonial, en varios territorios: Amazonas, Mérida y el Orinoco. Aunque no fue muy numerosa, la presencia jesuita tuvo para la época una importante influencia en los ámbitos educativos, con su colegio en Mérida; y en lo pastoral. (Leer más sobre los jesuitas en la Colonia).

Sin embargo, la Compañía de Jesús, tal como se conoce en la actualidad, inició actividades en Venezuela en el año 1916, con la dirección del Colegio Seminario de San Rosa de Lima. Esta labor de formación del clero nacional iba acompañada por el trabajo pastoral y de predicación. En 1927, el Seminario Metropolitano pasó a ser Seminario lnterdiocesano para todo el país y, en sus aulas, se formaron muchos de los actuales Obispos y sacerdotes venezolanos.

Pronto se inició la actividad educativa para la vida civil en la que tanto había destacado en otros países la Compañía de Jesús. Con muy modestos comienzos se fundaron los colegios de primaria y secundaria: Colegio San Ignacio de Caracas (1923), el Colegio San José de Mérida (1927), el Colegio Gonzaga de Maracaibo (1945), el Colegio Javier de Barquisimeto (1953), el Instituto Técnico Jesús Obrero en Catia (1962) y el Colegio Loyola-Gumilla de Puerto Ordaz (1967).

Por encargo del Episcopado Nacional y con la iniciativa del ilustre venezolano P. Carlos Guillermo Plaza, la Compañía de Jesús fundó la Universidad Católica Andrés Bello, que abrió sus puertas en 1953. Pero el campo de la docencia tenía todavía un flanco débil: la educación popular. Debido a la iniciativa y creadora imaginación del P. José María Vélaz, surgió muy humildemente la obra de Fe y Alegría en 1955. La generosidad sin límites de un hombre de pueblo -Abraham Reyes-, quien puso a la orden su propia casa de barrio, y el entusiasmo juvenil de un grupo de estudiantes de la UCAB, pudo arrancar una obra llamada a reunir muchos esfuerzos religiosos en torno al reto de la educación popular católica, “allá donde termina el asfalto”.

Son hoy muchos los jóvenes venezolanos beneficiados de la labor de Fe y Alegría, metida de lleno en la creación de una escuela popular distinta que capacite a los jóvenes para el trabajo humanizador productivo. La modesta semilla de Fe y Alegría, nacida en Venezuela, ha crecido como frondoso samán que ensancha su generosa sombra en dieciséis países latinoamericanos.

Formación y acción social

Los jesuitas se caracterizan por formar cristianos que se solidaricen con los problemas del país. En sus aulas son clásicos los debates y certámenes en torno a los grandes problemas que afronta la humanidad. Esta inquietud permite que el adulto salido de sus aulas no sea indiferente. Es lógico que en uno u otro sentido -para defenderlos o atacarlos- se quiera atribuir a los jesuitas la responsabilidad de lo que hicieron y hacen personajes como Descartes, Voltaire, Buñuel, Alberti, Mugabe, Rafael Caldera, Fidel Castro, Jaruzelski, John F. Kennedy o Daniel Ortega. La explicación es más sencilla: se les enseña a enfrentar los problemas y a tomar en serio la humanidad y sus encrucijadas. Luego, cada uno, independientemente de sus antiguos maestros, decide su camino.

En Venezuela, el P. Manuel Aguirre vislumbró la necesidad y alentó (en colaboración con otros jesuitas) la presencia de los jóvenes cristianos, inspirados en la doctrina social de la Iglesia, en la política, en la universidad y en los sindicatos. A Manuel Aguirre se debe también la fundación, con sentido de futuro, de la revista SIC en enero de 1938, cuando empezaba a vislumbrarse en esperanza el nacimiento de la Venezuela moderna y democrática.

SIC lleva 75 años de presencia ininterrumpida en la vida nacional. Presencia polémica y discutible. Acusada de copeyana y de anticopeyana, de anticomunista y comunista, de clerical y hasta de anti-clerical, SIC, a través de diversas generaciones de jesuitas, sigue en la palestra con sus 7.000 ejemplares mensuales leídos y editados.

También el incansable Manuel Aguirre fundó en 1968 el Centro Gumilla, como Centro de Investigación y Acción Social. Su nombre -en honor al jesuita ilustrador del Orinoco- anunciaba la misión-fronteriza de este grupo.

No se trataba de una aventura improvisada, ni de un grupo rebelde. En 1949 el P. Juan Bautista Janssens, entonces Superior General de la Compañía de Jesús, vislumbró lo que 20 años después venía como convulsión y búsqueda del continente latinoamericano. Hablando de la urgencia de trabajar por la justicia social en América, el P. Janssens veía así la situación: “Debemos caer en la cuenta de lo que supone verse humillado toda la vida; hallarse en la más baja condición; ser olvidado, despreciado por muchos; no poder presentarse en público por falta de vestido decente y de educación social; sentirse instrumento con el que otros se enriquecen; ver limitado hasta el pan de cada día y no tener nunca asegurado el porvenir; tener que arriesgar la salud, la dignidad, la honestidad, en un trabajo que excede o cae muy por debajo de las propias fuerzas; encontrarse días y meses sin trabajo y sentirse atormentado por la inacción y la necesidad; no poder educar convenientemente a los hijos, sino tener que exponerlos a los inconvenientes de la calle, a la enfermedad, la miseria(…) … Cuenten los jesuitas cuántos son en su patria los privilegiados y cuántos otros los desgraciados…

Y dio la orden de preparar jesuitas con estudios especiales para esta tarea en todos los países de América Latina. Después de una larga evolución nace el Centro Gumilla como equipo especializado para el aporte de acción, estudios sociales y teológicos que animen la lucha cristiana por una Venezuela más justa.

También los jesuitas se han responsabilizado por las parroquias, siempre que éstas han sido populares y en sitios difíciles o especialmente necesitados de atención sacerdotal. Así empezó la Compañía de Jesús su labor pastoral en 1936 en la entonces más pobre e inhóspita península de Paraguaná. Desde esa fecha hasta 1995 los jesuitas trabajaron en la península.

Una labor sobre la que se han tejido muchas leyendas es la de consejeros espirituales y directores de los Ejercicios Espirituales, dejados por su fundador San Ignacio de Loyola en un libro mínimo y escrito en mal castellano. Este árido y misterioso librito, perseguido por la Inquisición en los primeros años y alabado por los Papas en los siglos siguientes, es una guía magistral hacia la experiencia de Dios y el compromiso cristiano para la construcción del Reino de Dios en la historia.

Algunos jesuitas destacados en el siglo XX

El universalismo de la Compañía de Jesús la lleva a estar presente en más de 100 países con jesuitas de otras tantas nacionalidades. También en Venezuela la vocación a la Compañía de Jesús ha atraído a los jóvenes. En la Compañía moderna, los jesuitas venezolanos han mantenido la tradición de una presencia sacerdotal amplia y con sólida formación en los más diversos quehaceres. Ellos aúnan sus esfuerzos con los jesuitas venidos de otras tierras y comprometidos de por vida con Venezuela.

Entre los ya fallecidos, el P. Carlos Guillermo Plaza destacó como hombre de vasta cultura, gran inquietud y apertura en actitud de avizorar siempre el futuro. A él se debe la fundación de iniciativas de tanta proyección como la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC, 1945) y la Universidad Católica Andrés Bello (1953). El P. Pedro Pablo Barnola, rector de la UCAB, crítico literario y escritor, fue presidente de la Academia Venezolana de la Lengua. El P. Adolfo Hernández, ingeniero, fue maestro de novicios y guía espiritual de seminaristas. Los padres Leónidas Pinto y Roberto Pérez Guerrero, dedicados a la pastoral universitaria y popular. El P. Rafael Carías, filósofo y antropólogo. El P. Hermann González, gran historiador, experto en problemas de fronteras y formador tanto de jóvenes universitarios como de jóvenes populares en situación precaria, a través de la gran obra Hogar Virgen de los Dolores, que rigió durante muchos años. El P. Carlos Reyna, ex-rector de la UCAB; el P. Fernando Acosta, experto en medios de comunicación social.

En pastoral de parroquia destacaron los PP. Carlos Díaz Guillén, en el 23 de Enero, y José Rodríguez Regalado, además de José del Rosario Molina. El H. Onésimo García dejó un buen recuerdo en Barquisimeto. Mención aparte merece el servicio eclesial -excepcional entre los jesuitas- del P. Pío Bello, como Obispo que fue de la diócesis de Los Teques, y la formación del clero nacional como espiritual del Seminario, del P. Leocadio Jiménez.

 

Noticias SJ

Últimos Votos Jesús (Txuo) Rodríguez, SJ

El 01 de abril de 2017 en la parroquia San Francisco de Borja de Madrid pronunció sus Últimos Votos Jesús (Txuo) Rodríguez. La Eucaristía fue presidida por el P. Arturo Sosa, Padre General

 

leer más...

  • RSS Actualidad en la UCAB

  • RSS Actualidad en el Centro Gumilla

  • RSS Actualidad en Huellas

  • términos de uso
    ..:: Compañía de Jesús - Provincia Venezuela ::..
    Algunos Derechos Reservados


    Diseño y Desarrollo Quirón Redes Humanas